Mariano Quiroga: Volvemos a tener en nuestro programa a Dennis Small porque el Instituto Schiller y el movimiento larouchista insisten en la necesidad de que se resuelvan los conflictos por la vía diplomática y en un mundo en paz. Así que tiene sentido que hablemos con ellos, que vienen analizando la política exterior de los Estados Unidos y del planeta en general. Y me parece que hay varias cuestiones que han pasado en los últimos tiempos que dan señales muy divergentes. Tuvimos la suerte de poder encontrar un hueco en nuestras agendas con Dennis, que está aquí en Continentes y Contenidos. Gracias, Dennis, por estar aquí. 

Dennis Small: No, gracias a ti por la invitación, siempre un gusto poder platicar un poco.

MQ: Eso quería que me ayudes a comprender un poquito estos últimos movimientos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que recibió al rey Carlos de Gran Bretaña, que recientemente viajó a China, que parece haber tomado cierta distancia de Benjamín Netanyahu, que está dialogando a través de Pakistán con Irán. Hay como movimientos que no se terminan de descifrar. ¿Cómo lo leen ustedes? 

DS: Bueno, primero que nada tengo que decir que uno puede perder mucho tiempo tratando de entender a Donald Trump, porque ni Donald Trump entiende a Donald Trump. Dice sí el lunes, el martes dice no, el miércoles dice quizás y el jueves dice yo nunca dije eso. ¿Qué tan caso tiene?

Lo que se está moviendo en esta situación estratégica son grandes procesos dinámicos que mueven al propio presidente de Estados Unidos. Él no es el movedor, por así decirlo, sino uno de los factores importantes, pero movido. Por ejemplo, la visita con el presidente Xi Jinping fue positivo en el sentido de que por lo menos no estalló una gran crisis estratégica y ambos presidentes dijeron que querían crear cierta estabilidad estratégica. Hay que ver hasta dónde llega eso.

Por el otro lado, con otra orientación totalmente, lo que mencionaste, la manera en que recibió al rey Carlos del Reino Unido es realmente extraordinario, extraordinariamente mal en el 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos. La política de los británicos en este momento, y esta es una de las grandes líneas maestras de la historia presente, es la de abordar la crisis financiera y de descomposición del sistema financiero actual, que tiene unos 2.400 billones de dólares, billones de dólares, en instrumentos financieros especulativos, y para que nadie tenga confusiones es un 2 seguido de 15 ceros. No se puede pagar, es una burbuja especulativa cancerosa.

Pero para la City de Londres, la monarquía británica y sus aliados de Wall Street, la solución de ellos es mantener esa burbuja, cueste lo que cueste, a través de una política que ellos mismos denominan «desintegración controlada de la economía física mundial». Ahora, esa es una frase que originó en estudios que hicieron en el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos en los años 70s, dirigido por un británico de nombre Hirsch, exdirector de la revista The Economist, y como sabes bien, el Economist es la revista de los instrumentos financieros, los intereses financieros, y esa política de desintegración controlada fue retomada por, ni más ni menos, que Paul Volcker, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que es la persona que subió las tasas de interés al 21.5 %. Desintegración controlada, ya lo decía, la idea es destruir, aplastar, aniquilar la economía física para poder sacar esa economía y mantener la burbuja especulativa. Ese es el juego, y es siendo vigente, porque es lo que estamos viendo con el cierre del Estrecho de Ornuz.

MQ: Claro, ¿y esto tiene relación concreta, digamos, con todas estas tecnológicas que además están, diluyendo el trabajo manual, el trabajo físico, el trabajo persona a persona? ¿Ves ahí una conjunción? 

DS: Bueno, dos cosas diría. Primero, lo que antes el presidente Eisenhower había llamado o denominado el complejo militar industrial de Estados Unidos, hoy día debería llamarse el complejo militar financiero, porque quienes controlan ese aparato militar y el presupuesto militar de casi un billón de dólares cada año en Estados Unidos son los instrumentos financieros. Es gente como Blackrock, Vanguard, State Street y demás. Entonces, y eso es muy vinculado a estos Big Tech, de los que estás hablando, los que están manejando la inteligencia artificial. Eso por un lado.

Por el otro lado, una tecnología puede ser muy productiva y muy útil. No es la tecnología que está mal. Es como la energía nuclear. Un país soberano necesita energía nuclear para fines pacíficos, pero también es cierto que eso se puede usar para fabricar bombas atómicas, nucleares y todo lo demás. Entonces hay una mezcla, una fusión de los intereses financieros con la gente que, como Elon Musk y Altman y otros, hoy día, o Peter Thiel, hoy controlan esta cuestión de esta tecnología de la inteligencia artificial. Pero este sistema que se está desplomando, porque no hay manera de pagar esa deuda, está tratando de controlar la situación políticamente con una desintegración controlada, intencional, del sistema mundial. Y el cierre del Estrecho de Ormuz, y quiero ser muy claro en esto, Irán no cerró el estrecho. Fue Estados Unidos con Israel que cerraron el estrecho, con la guerra que le lanzaron. Irán está tratando de abrir el estrecho país por país, dependiendo de quiénes son amigos y quiénes son enemigos que lo quieren destruir.

Pero eso fue intencional, porque ahora se ha producido un shock económico a escala mundial muy parecido a lo que ocurrió con la destrucción intencional también de Nord Stream, de los gasoductos de Nord Stream. También sabotaje intencional con la idea de destruir la economía física de Alemania para que nunca pudiera mantener una relación con Rusia. Ahora lo que están haciendo con Ormuz es exactamente lo mismo.

Ahora, ante eso, si hay voces que se oponen, y es más, hay propuestas específicas que están surgiendo. Tuve la oportunidad de participar hace tres o cuatro días en una mesa redonda de emergencia que organizó mi revista EIR, Executive Intelligence Review, para hablar de la guerra de Irán y la desintegración controlada de la economía mundial. Y ahí surgió un intercambio realmente importante. Después de la presentación inicial que hizo la señora Helga Zepp Larouche, la fundadora del Instituto Schiller, habló el ex canciller y ex primer ministro de Turquía, Ahmed Davutoglu. Entre paréntesis, Davutoglu, siendo canciller en el año 2010, junto con el gobierno de Lula en Brasil, primer gobierno de Lula, y su entonces canciller Celso Amorim, negociaron con Irán un acuerdo para la resolución del problema del uranio enriquecido, facilitando y permitiendo el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos. Irán firmó el acuerdo con Davutoglu y los brasileños. Obama es el que saboteó eso y no dio permiso.

Hoy surge Davutoglu para proponer una propuesta general para la región del Oriente Medio que incluye ese tratado de 2010 que, entre paréntesis, diría, les tengo que decir, que el presidente Lula le trajo a Trump, cuando se reunió con él el 7 de mayo, y le entregó documento en sus manos, el acuerdo del 2010, para que Trump lo pudiera ver, porque lo propone como algo hoy en día. Uno de los coautores de eso, Davutoglu, estuvo presente y hizo esa propuesta de un acuerdo parecido ahora. Propuso que cuatro países regionales tomaran cartas en el asunto del Estrecho de Ormuz para ayudar a la negociación y resolverlo pacíficamente. Propuso concretamente Turquía, Indonesia, Malasia y Pakistán, todos amigos de Irán y también tienen diálogo con Estados Unidos.

Y a esa propuesta, Helga Zepp-Larouche sumó la idea del Movimiento Larouche de décadas atrás, de un plan Oasis extendido para toda la región, de lograr el desarrollo de la infraestructura, invirtiendo en grandes obras de canalización, de salinización del agua con energía nuclear y proyectos que beneficiarían a todas las partes en conflicto, incluyendo Palestina, incluyendo Israel, toda la región. Interdependencia económica. A lo que Davutoglu respondió que estaba absolutamente de acuerdo. Le parecía que la única manera de garantizar la paz en esta y otras situaciones es interdependencia económica y de esa reunión salió una propuesta de la señora Larouche para que en la reunión especial de las Naciones Unidas, este martes que viene, estamos a una semana nada más, el 26 de mayo, que va a haber en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una reunión extraordinaria convocada por China, que es presidente del Consejo de Seguridad este mes. La propuesta nuestra es que se hable, que se plantee, que se empiece a tener el diálogo en torno a este tipo de propuestas para resolver la crisis internacional.

No podemos mantener la burbuja especulativa. Eso se tiene que congelar. Pero la base para la paz tiene que ser el desarrollo, la inversión en infraestructura y el bienestar de las poblaciones que vengan a todas partes. Una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo. Y creo yo eso es lo que se está moviendo internacionalmente hoy.

MQ: Me encanta la propuesta, me gusta, pero a la hora de plantearlo estás hablando de que esto podría ser beneficioso para Israel. En realidad te estás refiriendo para los israelíes, pero no suena beneficioso para el actual gobierno de Israel, como tampoco suena beneficioso para esos primeros que describiste, ese complejo militar financiero. Es ahí donde se va a ver qué lobby hace más fuerza, ¿cómo ves en ese sentido hoy el mundo? 

DS: Bueno, muy interesante la pregunta. Fíjate Mariano, porque claro Netanyahu de ninguna manera va a estar de acuerdo con esto. Su existencia política y su existencia fuera de la cárcel, porque lo están también enjuiciando, demandando, depende de seguir con este genocidio que están realizando en Palestina, en Gaza, ahora en Líbano, es básicamente lo mismo. Pero eso no es lo mismo que el pueblo israelí. Uno tiene que encontrar siempre, en una situación donde tenemos países y pueblos que se están peleando, una solución superior que beneficie a ambos.

Lo mismo India-Pakistán o India-China o problemas fronterizos parecidos, Guyana-Venezuela en nuestro continente. Y la idea es siempre encontrar una manera de abordar esto para que, al igual como en el periodo de la paz de Westfalia, los protestantes y los católicos dejaron de matarse los unos a los otros, no porque los protestantes se volvieran católicos ni los católicos protestantes, sino porque se dieron cuenta de que si eso seguía, no iba a quedar un solo hombre, una sola mujer que fuera ni protestante ni católica. Entonces dijeron borrón y cuenta nueva. Teníamos que encontrar una solución y hubo borrón y cuenta nueva con la deuda, que no se pagó, y se buscó el interés superior de ambas religiones, ambas civilizaciones, ambas culturas. Lo mismo que se tiene que hacer hoy.

El punto interesante que viene, que está de nuestro lado, es que si bien es cierto que ahora Wall Street tiene mucho poder y la CPI también, el gobierno de Trump es bastante terrible, bueno, de vez en cuando dice una cosa que no es un desastre, como en la reunión con Xi Jinping, pero eso es muy de vez en cuando. Pero lo que tenemos de nuestro lado es la realidad. Es decir, la realidad ha creado una crisis tan grande, tan horrible, para la gran mayoría de la población mundial, que la gente está exigiendo una solución.

Y como decías antes de que empezáramos a grabar este intercambio, el BRICS no es lo único, es una asociación importante, pero hay otras cosas que se están moviendo, como la Organización de Cooperación de Shanghái, diferentes diálogos que están ocurriendo. La gran mayoría de la población humana, y de manera creciente también en Europa y en Estados Unidos, no están a favor de las políticas actuales.

Ejemplo, Trump está teniendo un problema muy grande con su base del movimiento MAGA. Yo no estoy diciendo que ha perdido control, no ha llegado a eso, pero sí hay fisuras y son importantes. Hoy, por ejemplo, hubo dos elecciones primarias dentro de la Cámara de Representantes en Estados Unidos. Uno Bill Cassidy, Trump no lo quiere para nada, puso otro candidato y derrotó a Cassidy. Hoy fue la elección de Massie, también republicano, persona bastante buena en contra de las guerras. Trump puso su candidato, logró derrotar a Massie. Pero lo que pasó hoy también es que hubo un voto en el Congreso de Estados Unidos y se aprobó la ley de facultades de guerra. Ahora, este es un detalle que quizás escapa la atención de mucha gente, pero es el Congreso de Estados Unidos y nada más el Congreso, el Senado de Estados Unidos, que tiene la responsabilidad constitucional de declarar la guerra. El presidente no tiene ese derecho y han habido con actos y esfuerzos por controlar a Trump de esa manera. Siempre han perdido. Hasta hoy ganaron. ¿Cómo ganaron? Para retomar el control por parte del Congreso de esa facultad, porque el Cassidy, que fue derrotado en una elección, cambió su voto en contra y votó en contra de Trump. Es decir, su acción de ida, cerrando la puerta, le entregó a Trump una derrota muy importante.

Ahora, lo que el Congreso realmente de Estados Unidos debería hacer es muy simple, dejar de financiar la guerra, porque el Congreso tiene la responsabilidad y controla el dinero, que por cierto es la manera en que se detuvo la guerra de Vietnam. No fueron declaraciones. Fue porque al fin el Congreso de Estados Unidos dijo «no, se acabó», y le dijo a Nixon «ya no hay dinero». Nixon vetó esa resolución, pero el Congreso solo impuso con un voto de dos tercios. Por supuesto, con la movilización popular y la oposición y demás. Pero esto se puede lograr.

Y a lo que voy es lo siguiente, Mariano. Hay cambios muy dramáticos que ocurren en la historia, que no son lineales, no se producen centímetro por centímetro, pero cuando hay una gran crisis como la actual, hay cambios muy grandes que pueden ocurrir de un día a otro. Y creo que estamos en ese tipo de periodo histórico, y especialmente porque Estados Unidos estamos en la celebración de 250 años de la independencia, que fue una guerra en contra del sistema británico colonial.

La nuestra, déjame decirlo como norteamericano, fue la primera guerra anticolonial. Entonces nosotros, los norteamericanos, los estadounidenses, deberíamos aliarnos con la lucha anticolonial, como lo hizo Washington, lo hizo Lincoln, lo hizo Roosevelt y lo hizo Lyndon Larouche. Así que hay muchas posibilidades aquí de grandes cambios si mantenemos una orientación estratégica clara y firme.

MQ: Siguiendo con esa mirada optimista, podríamos decir que encontramos que el presidente de los Estados Unidos reconoce en Xi Jinping, o en el presidente de otra potencia global, como mínimo un par, como mínimo alguien con quien reconocerse no por encima. Me parece un paso que, bueno, vos decías que fue como las primeras señales de un Trump que podría ser que no se esté equivocando tanto. 

DS: Sí, eso y también con Putin. Él es una persona, él no actúa en base a principios, él no actúa en base a reconocer los intereses nacionales, es transacciones. Y lo único que le importa, mucha gente ha comentado eso, él solamente con gente que él considera de su nivel actúa de una manera con cierta decencia. Con el resto de la gente los trata como esclavos, los insulta. Y es más, él piensa que esa es la manera de negociar. No nos olvidemos de que él es una persona que salió de todo el aparato de bienes raíces de Nueva York, donde lo que se tenía que hacer era insultar y negociar, insultar y negociar, insultar y negociar, y siempre salir arriba sin principios, sin nada. Y ese es el Donald Trump que ha llegado a la presidencia.

Ahora, él también está muy presionado, muy presionado por los intereses financieros. La gente mira mucho a Rubio en el Departamento de Estado o a Hegseth, que es un loco de remate, es un tipo fundamentalista que quiere lanzar una nueva cruzada en contra de todos los infieles, ¿no? Y es así. Si uno ha visto los tatuajes que tiene, es simplemente de las cruzadas. Pero yo creo más importante son gente como Bessent, secretario del Tesoro, multimillonario, hombre de Wall Street, hombre de George Soros, él sacó su dinero con Soros. Otro, Lutnick, que está en la parte comercial, uno de los peores. Y uno que no se conoce mucho, pero que es Stephen Miran, M-I-R-A-N, Miran. Él antes, hasta poco, era el asesor económico principal de Trump. Luego lo mandó a la Reserva Federal para tratar de lograr una caída de las tasas de interés. Miran es el autor de algo que se conoce como los Acuerdos de Mar-a-Lago. Y la propuesta de Miran es la siguiente. Es exactamente desintegración controlada. Dice, «hay que devaluar el dólar para reducir la deuda y no tener que pagarla».

Claro, ya estamos en 39 billones de dólares de deuda. Número dos, hay que aumentar los aranceles porque con eso va a subir las manufacturas en Estados Unidos. Bueno, primero, la Suprema Corte ya le declaró anticonstitucional todos los aranceles. Pero además de eso, el efecto fue exactamente al revés. 11 de los últimos 12 meses en Estados Unidos, el empleo en manufacturas ha bajado. Y luego lo que propone Miran es que hay que empezar a vender bonos del Tesoro de Estados Unidos, que él llama bonos centenarios. No porque son de 100 dólares, sino porque tienen un plazo de 100 años para que la gente invierta por 100 años, como el Reich de los mil años.

Ahora, pues tampoco le está yendo muy bien porque nadie quiere invertir ni por dos años. Y lo que ha pasado por especulación es que ha regresado el plazo promedio ha bajado a meses y semanas. Entonces eso para nada. Pero el último punto, el cuarto punto de Miran, es quizás el más interesante. Dijo, ya no nos podemos confiar de los mercados.

Sí, sí, claro, Milton Friedman, liberalismo y económico, los Chicago Boys, la escuela austriaca, Von Mises, todo lo que quieras. Pero eso ya no funciona, dice Miran «Aquí tenemos que imponer los cambios económicos con nuestro poderío militar». El poderío militar es para lograr el cambio económico y dice esto es una orientación definida como de transacciones. Entonces esto es la versión moderna de desintegración controlada. Es la política británica del rey. Es la que Trump ha adoptado en buena medida, pero el mundo se está desmoronando en base a ese sistema.

Entonces estamos en una situación de muchísimo cambio, muchísimo flujo, donde creo que, pues, francamente, este tipo de intercambio, de discusiones, de diálogos es muy útil porque tenemos que unir las fuerzas entre todos los que nos oponemos al mundo que existe hoy día. Llámese Argentina, llámese China, llámese México, Nigeria, Estados Unidos, donde quiera que sea, en contra de este sistema imperial caduco que se está desplomando con sus  2.400 billones de dólares de deuda especulativa.

MQ: Muchísimas gracias, Denis Small, por tu participación aquí en Continentes y Contenidos. Quedan muchas preguntas para otro momento. La seguimos. Abrazo grande.

DS: Bueno, a la orden.