El pasado sábado, 23 de mayo, tuvo lugar la tercera manifestación en el plazo de 10 días en solidaridad con los pueblos palestino, libanés, cubano, iraní y venezolano (a esto hay que añadir las protestas diarias frente a Montecitorio [sede de la Cámara de Diputados de Italia]).

Las banderas, pancartas y consignas condenaban el genocidio del pueblo palestino, aún en curso, y las guerras desatadas por Israel, con la complicidad de Estados Unidos de Norteamerica, contra Líbano e Irán.

Una condena similar se refería a la acción de guerra contra Venezuela y las amenazas a Cuba.

Finalmente, se expresaba la total solidaridad con la Flotilla Freedom y la Flotilla Sumud (de “ṣumūd”; Flotillas de ayuda humanitaria a Gaza), en cuyo enfrentamiento Israel ha mostrado su rostro más feroz, el de un auténtico Estado canalla.

El mérito principal de la manifestación del sábado, convocada por la USB (Unione Sindacale di Base, un sindicato italiano de base y autónomo), fue la capacidad de movilizar conjuntamente y por los mismos objetivos a los trabajadores y trabajadoras junto con los estudiantes y las estudiantes, que pagan los costes sociales más altos de la economía de guerra y de la progresiva destrucción del estado del bienestar.

Numeroso era, de hecho, el bloque de OSA (Organizzazione Studentesca Autonoma, estudiantes de secundaria), Cambiare Rotta (asociación universitaria de izquierda) y ecoresistenze (se entiende sin traducir, es un movimiento ecologista radical).

Otro número de participantes importante vino de los grupos de “ocupantes de viviendas”.

A la cabeza de todos, los militantes de la USB que formaban la otra mitad del cortejo.

Miles de personas, quizás unos diez mil, desfilaron desde la Piazza dei Cinquecento hasta la Piazza San Giovanni, con compostura y determinación, detrás de pancartas internacionalistas y de otras que protestaban contra el rearme (“¡Abajo las armas y arriba los salarios”) o que apoyaban los difíciles conflictos laborales en curso!

La única pega es que, a pesar del generoso compromiso del sindicato USB, en la manifestación participaron prácticamente solo las formaciones vinculadas a la Rete dei Comunisti (Red de Comunistas) y, por tanto, a Potere al Popolo (“Poder al Pueblo”, partido político italiano de izquierdas).

Además de la radicalidad de las luchas, empezando por aquellas contra el tráfico de armas, asumidas en primer lugar por los estibadores de la USB, es necesario, si se quiere ganar, esforzarse por construir la máxima unidad posible.