La evaluación abrumadora

La reconstrucción y renovación de este sistema educativo se presenta hoy como un desafío inmenso, dada la magnitud de la destrucción y los daños sufridos por las infraestructuras escolares y universitarias.

Durante varias décadas, la educación ha ocupado un lugar central en la conciencia colectiva palestina, particularmente dentro de la sociedad de la Franja de Gaza. Mucho más allá de una simple trayectoria escolar, constituye para muchas familias un pilar fundamental, un portador de esperanza, dignidad y movilidad social.

En un contexto marcado por el desplazamiento, las restricciones políticas y las crisis sucesivas, la educación siempre ha sido percibida como uno de los medios más seguros para construir un futuro. Para los palestinos, la educación representa tanto una herramienta de emancipación individual, una palanca de ascenso social como una vía para la integración profesional. Obtener un título, adquirir competencias y desarrollar conocimientos reconocidos sigue siendo para muchos una fuente de orgullo personal y familiar, así como un valor ampliamente reconocido más allá de las fronteras.

Credit Pixabay: escolares en clase; la alegría de aprender antes de la guerra.

Credit Flick: Escuela de niñas Shejaeea, Ciudad de Gaza.

Las cifras confirman este profundo apego a la educación. A pesar de décadas de conflictos y restricciones estructurales, los palestinos han presentado durante mucho tiempo una de las tasas de alfabetización más altas del mundo árabe. Según datos publicados por la UNESCO y el OOPS (UNRWA), la tasa de alfabetización en los territorios palestinos superaba el 97% durante las décadas de 1970 y 1980, lo que testimonia el profundo arraigo social del aprendizaje y la transmisión del conocimiento.

Credit UNRWA.org: Un Colegio UNRWA antes de la guerra – 2021

Credit UNRWA: un aula de clase antes de la guerra – 2021.

Esta tradición educativa también se ha traducido, a lo largo de las décadas, en una notable presencia de profesionales y docentes palestinos. Desde las décadas de 1960 y 1970, en particular, muchos maestros y profesores palestinos trabajaron en diversos sistemas educativos del mundo árabe, notablemente en Argelia y en varios países del Golfo, donde sus habilidades pedagógicas y su nivel académico fueron ampliamente apreciados. Muchos contribuyeron a formar generaciones de estudiantes en escuelas y universidades de toda la región.

Más allá del mundo árabe, los graduados palestinos también se han distinguido en diversos campos a nivel internacional: medicina, ingeniería, investigación, periodismo o gestión, ocupando puestos académicos y profesionales en varios países occidentales. Esta presencia testimonia el valor otorgado a la educación como motor de desarrollo personal, pero también como recurso esencial para la sociedad palestina.

Así pues, para muchos palestinos, la educación trasciende la dimensión académica: representa una promesa de futuro, un instrumento de emancipación y, en muchos contextos, una forma de resiliencia colectiva.

Es a la luz de esta realidad histórica y social como debe entenderse la situación actual del sistema educativo en la Franja de Gaza. La reconstrucción y renovación de este sistema educativo se presenta hoy como un desafío inmenso, dada la magnitud de las destrucciones y los daños sufridos por las infraestructuras escolares y universitarias.

Credit Pixabay: escuela en ruinas tras la destrucción – Gaza

Credit Pixabay: el impacto de la destrucción – Gaza

However, the resilience and determination of Palestinian youth remain remarkable. Despite the trials and extremely difficult conditions, many young people refuse to abandon their will to learn and pursue their education, convinced that knowledge remains one of the essential foundations of their future and a source of dignity and hope for their lives.

Crédito Pixabay: un niño aplicado, las condiciones le importan poco.

Sin embargo, la resiliencia y la determinación de los jóvenes palestinos siguen siendo notables. A pesar de las pruebas y las condiciones extremadamente difíciles, muchos jóvenes se niegan a abandonar su voluntad de aprender y continuar su educación, convencidos de que el conocimiento sigue siendo uno de los cimientos esenciales de su futuro y una fuente de dignidad y esperanza para sus vidas.

Según un artículo publicado por L’Humanité a finales de 2025, se insta a Francia a implementar una verdadera política de acogida para los refugiados palestinos, particularmente para los estudiantes exiliados, actualmente bloqueados por políticas de restricción inexplicables mientras sus expedientes están completos, y se insiste en la importancia del acceso a la educación como condición de dignidad y resiliencia.

Enlace: «pedimos una verdadera política de acogida de refugiados».

Informe del Dr. Bousri Saleh sobre el sistema educativo de Gaza

Este informe proporciona un análisis riguroso de la situación del sistema educativo en la Franja de Gaza, distinguiendo tres periodos: antes de la guerra, el colapso y después de la guerra.

«La escuela: más que conocimiento, un escudo para la supervivencia.»

Un sistema educativo frágil pero resiliente antes de la guerra

Antes del 7 de octubre de 2023, el sistema educativo de Gaza operaba en condiciones difíciles pero relativamente estables. A pesar de un contexto marcado por la precariedad económica, las restricciones estructurales y las tensiones políticas, demostró una cohesión notable.

Las escuelas, organizadas en turnos dobles para acoger al elevado número de estudiantes, permitían una fuerte participación educativa. Aproximadamente 630.000 estudiantes estaban matriculados, supervisados por cerca de 45.000 profesores, con una proporción favorable de un profesor por cada 14 alumnos. El rendimiento académico se mantenía alto, con una tasa de éxito superior al 90% en los exámenes nacionales.

Sin embargo, esta aparente estabilidad se asentaba sobre bases frágiles. El sistema dependía en gran medida de la ayuda internacional, sufría de un cronico déficit de equipamiento y de infraestructuras parcialmente dañadas por conflictos anteriores. El acceso a las tecnologías educativas modernas seguía siendo limitado.

El informe destaca así un primer punto esencial: incluso antes de la guerra, la educación en Gaza ya se sostenía sobre un frágil equilibrio entre el compromiso humano y la falta de recursos.

La guerra: destrucción material y ruptura humana

La ofensiva militar causó una desorganización total del sistema educativo. Cientos de escuelas fueron destruidas o gravemente dañadas, y muchas se transformaron en refugios para las poblaciones desplazadas (“internally displaced persons” (IDPs) o desplazados internos).

Las consecuencias no son solo estructurales. El informe insiste en la dimensión humana de la crisis:

  • profesores y estudiantes directamente afectados por la violencia,
  • pérdidas humanas, heridos, desplazamientos masivos,
  • colapso de las condiciones de vida.

Más del 50% de la infraestructura educativa sufrió grandes destrucciones, y más de 740 escuelas han quedado inservibles. Cerca de un millón de niños están privados de acceso regular a la educación.

Más allá de las cifras, el informe subraya un elemento determinante: el trauma colectivo. Los niños sufren profundos trastornos psicológicos (miedo crónico, insomnio), mientras que los propios profesores necesitan apoyo para retomar su rol.

En este contexto, la escuela deja de ser un lugar de aprendizaje para convertirse en un espacio de supervivencia. Este cambio es uno de los hallazgos más llamativos del informe.

Prioridades inmediatas: restaurar las condiciones mínimas de aprendizaje

Ante este colapso, la reactivación del sistema educativo se organiza en torno a cuatro prioridades esenciales.

  1. Apoyar a los estudiantes, las primeras víctimas del conflicto

Los niños son el centro de las preocupaciones. Habiendo perdido a menudo a seres queridos, su hogar o su entorno social, requieren un apoyo psicosocial urgente.

Las acciones buscan:

  • crear espacios de aprendizaje temporales y seguros,
  • proporcionar materiales escolares básicos,
  • fomentar el regreso gradual a la escuela,
  • restaurar una forma de normalidad.

El informe subraya aquí una idea fuerte: el retorno a la educación es también un proceso de reconstrucción psicológica.

  1. Rehabilitar la infraestructura educativa

La reconstrucción física es un desafío mayúsculo. Más del 90% de las instalaciones requieren reparaciones o apoyo material.

Crédito Pixabay: la urgencia educativa está servida.

Credit Pixabay: educational urgency at the rendezvous.

Mientras tanto, las condiciones de aprendizaje siguen siendo extremadamente precarias:

  • clases masificadas (a veces con más de 90 estudiantes),
  • enseñanza bajo carpas o en refugios,
  • acceso limitado a agua, electricidad y saneamiento.

El informe subraya que reconstruir las escuelas es una condición indispensable pero no suficiente para reanudar el sistema educativo.

  1. Garantizar la continuidad del aprendizaje

Incluso en crisis, la continuidad educativa se considera esencial. Se implementan soluciones alternativas:

  • aprendizaje a distancia (radio, herramientas digitales simples),
  • distribución de kits pedagógicos,
  • formación de profesores para la educación en emergencias.

El objetivo es claro: evitar una ruptura total en la trayectoria educativa, cuyas consecuencias serían duraderas.

  1. Apoyar a los profesores

El informe presta especial atención a los profesores, descritos como actores clave pero profundamente afectados.

Su apoyo se basa en:

  • apoyo psicológico,
  • formación adaptada al contexto de crisis,
  • medidas de prevención del agotamiento profesional.

El ponente insiste en un punto fundamental: sin profesores capacitados para actuar, no es posible una reactivación educativa sostenible.

Una visión de reconstrucción a medio plazo

Más allá de la urgencia, el informe propone una estrategia estructurada de reactivación en torno a varios ejes.

  1. Planificación nacional coordinada

La reconstrucción requiere una estrecha coordinación entre el Ministerio de Educación, las organizaciones internacionales y los actores locales. El objetivo es construir un sistema educativo coherente capaz de funcionar a pesar de la inestabilidad.

Esta planificación incluye:

  • la revisión curricular,
  • mecanismos de seguimiento,
  • el fortalecimiento de la gobernanza educativa.
  1. Reconstruir y modernizar la infraestructura

La reconstrucción de escuelas, universidades y centros de formación se presenta como una prioridad nacional. Debe integrar:

  • estándares de seguridad reforzados,
  • infraestructuras duraderas,
  • una mayor dimensión tecnológica.

El informe menciona la necesidad de reconstruir o rehabilitar más de 500 instalaciones, con un indispensable financiamiento internacional.

  1. Reformar los contenidos educativos

La reactivación no se limita a los edificios. También implica transformar los contenidos pedagógicos.

Los programas deben integrar:

  • la educación para la paz y los derechos humanos,
  • el desarrollo de habilidades de resiliencia,
  • la formación técnica adaptada a las necesidades locales.

El objetivo es formar a una generación capaz de participar activamente en la reconstrucción de la sociedad.

  1. Responsabilidad colectiva e internacional

El informe enfatiza que la reactivación educativa descansa sobre una responsabilidad compartida:

  • autoridades locales,
  • sociedad civil,
  • comunidad internacional.

El apoyo financiero, técnico y político de los socios externos se presenta como una condición indispensable.

La escuela como espacio de protección y reconstrucción humana

Una de las principales contribuciones del informe reside en redefinir el papel de la escuela. No se concibe solo como un lugar de aprendizaje, sino también como:

  • un espacio de protección,
  • un lugar de reconstrucción emocional,
  • un vector de cohesión social.

El regreso a la escuela depende de condiciones esenciales:

  • seguridad de las infraestructuras,
  • acceso a la atención sanitaria,
  • apoyo psicológico,
  • un entorno estable.

El informe insiste particularmente en recrear los lazos sociales a través de actividades culturales, deportivas y comunitarias.

Principios fundamentales de la recuperación

Finalmente, el informe se apoya en cinco principios estructurantes:

  1. El derecho fundamental a la educación, inseparable del derecho a la vida y a la dignidad.
  2. La preservación del sistema educativo palestino como pilar identitario.
  3. La inversión en infraestructura como palanca de desarrollo.
  4. La solidaridad internacional, basada en la responsabilidad moral.
  5. La justicia y la memoria, mediante la documentación de las violaciones del derecho a la educación.

Estos principios traducen la profunda intención del ponente: hacer de la educación un instrumento de reconstrucción, pero también de transformación social y de prevención de futuros conflictos.

Conclusión

Este informe pone de manifiesto una doble realidad. Por un lado, el colapso masivo del sistema educativo debido a la guerra; por otro, la persistencia de una voluntad de reconstrucción.

La educación en Gaza aparece así como una cuestión central, a la vez humanitaria, social y política. Más que un simple sector, constituye una palanca de resiliencia colectiva y una condición esencial para vislumbrar una estabilidad duradera.

En el trasfondo, el informe recuerda que garantizar el acceso a la educación en un contexto de conflicto no es solo una cuestión de política pública, sino un compromiso fundamental con las generaciones futuras.

El Dr. Saleh Basri es Subsecretario del Ministry of Higher Education (Ministerio de Educación Superior) e Investigación Científica de la Autoridad Palestina.

Para consultar el informe completo, haga clic en este enlace: «La educación en la Franja de Gaza: La realidad, las bases de la reconstrucción y las perspectivas de la posguerra [PDF]»