Las vacunaciones comenzaron en el país el 3 de febrero. Este lunes se superaba los 2.092.000 vacunados y hoy comenzó la implementación de la segunda dosis.

Mientras las vacunaciones contra el COVID-19 empezaron titubeantes en muchos países europeos, Chile ha despuntado desde que abrieron los centros de vacunación en todas las comunas. En muy poco tiempo, el país sudamericano ha ido vacunando a su población adulta a un ritmo de alrededor de 270.000 personas al día. Junto con las primeras dosis de la vacuna administradas a los mayores, se vacunó también a los trabajadores de la salud desde finales de diciembre, agregándose luego los funcionarios públicos, el personal de Fuerzas Armadas y ahora comenzaron las vacunaciones masivas a los profesores y trabajadores de la educación, llegando a superar los 2,6 millones de chilenos vacunados.

Con una población relativamente pequeña, de 19 millones de habitantes, esto supone que más del ocho por ciento de la población está inmunizada, al menos con una dosis inicial. Pocos estados, como Israel (70 por ciento), Emiratos Árabes Unidos (47 por ciento), Gran Bretaña (20 por ciento) o Estados Unidos (14 por ciento) tienen tasas de vacunación contra el coronavirus más altas.

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Esperanza, alegría, libertad. Es la sensación que se respira en los más de 1.400 espacios de vacunación distribuidos a lo largo de todo Chile, donde las vacunas son recibidas por los más mayores como la posibilidad de una mejor vida y el fin a una pandemia que se ha hecho muy larga para todos.

El ministro de Salud, Enrique Paris, declaró a la prensa que el sistema de salud chileno tiene mucha experiencia con campañas de vacunación a gran escala. Existe un plan nacional de vacunación «muy sólido» desde 1978. «En Chile nadie se vacuna si no se registra su nombre, su cédula de identidad, la vacuna que se va a colocar (…) Esto permite llevar una estadística certera».

Además, desde el principio el país encargó una gran cantidad de vacunas, fundamentalmente la del fabricante chino Sinovac, pero también las de BioNTech/Pfizer, AstraZeneca y Johnson & Johnson. Se acordó que la empresa, junto con la Universidad Católica de Chile, realizaría ensayos en el país y que Chile, a cambio, recibiría acceso preferencial a la vacuna que fabrica Sinovac, CoronaVac. Inicialmente, se acordaron 60 millones de dosis durante un período de tres años.

Chile recibirá alrededor de 30 millones de dosis más de los fabricantes restantes. Hasta ahora están aprobadas y en uso las vacunas de BionNTech/Pfizer y CoronaVac, y el gobierno estudia la posibilidad de comprar dosis de la rusa Sputnik V. El objetivo del Gobierno apunta al ambicioso plan de vacunar a 15 de los 19 millones de chilenos en el primer semestre del año. Para ello, se han dispuesto todo tipo de espacios públicos, colegios, estadios y hasta centros comerciales.

Si el país logra mantener el ritmo actual, esta meta es bastante realista y Chile podría convertirse en uno de los primeros países en lograr la inmunidad colectiva al coronavirus. Una meta muy esperada, como en tantos otros lugares.

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