Medio ambiente y regulación

20.10.2020 - Santiago de Chile - Rodrigo Infante Varas

Medio ambiente y regulación
(Imagen de Pressenza)

Mi nieta Adela cumple 2 años en unos días más, pensando en su regalo, meditaba en mis 62 años, cómo será el mundo que a ella le tocará vivir a sus 62 años, en el año 2080. Desgraciadamente dada la tendencia de las cosas y la velocidad de cambio que he observado en mi vida, me siento un poco avergonzado de estar heredándole un montón de problemas más que de oportunidades. Me gustaría regalarle soluciones.

En mis 62 años la temperatura promedio del planeta Tierra ha aumentado en 1 grado Celsius en su superficie, producto de los gases de efecto invernadero que como especie hemos liberado a la atmósfera. Las masas de hielo en ambos polos ha disminuido en un 60% en este mismo lapso de tiempo. Muchos glaciares que yo conocí en mi vida, mi nieta los verá solo en postales del pasado.

La cantidad y tamaños de espacios silvestres, donde no exista un efecto visible del ser humano serán algo muy remoto y distante, a decir verdad prácticamente inexistente. La contaminación de todos los océanos por plástico se calcula hoy en cientos de miles de toneladas en todos los fondos marinos del planeta y moléculas de microplástico están en muchos organismos, habitan en sus células, incluidas las nuestros al haber ingresado a las cadenas de consumo alimenticio donde nosotros formamos parte, esto al igual que las muchas moléculas de pesticidas que hemos introducido a nuestros cultivos y formas de producción, todo con la idea de mejorar, generar más alimento y hacer más productiva la tierra, hacer crecer los negocios y generar riqueza y bienestar a la población, una paradoja gigantesca al tener que hacer el relato de nuestra estadía en la tierra como especie durante el siglo 20 y parte del 21.

Los cursos de agua dulce del mundo, el recurso más vital para la vida, se hacen cada vez más escasos, cada vez más lejanos, su distancia en calidad y oportunidad para el ser humano en muchos lugares del mundo amenazan con conflictos, pandemias y enfermedades donde la falta de agua limpia sin duda, puede traer mucha muerte, especialmente allí donde habitan aquellos que no tienen voz, aquellos que no tienen recursos o acceso al poder para cambiar su situación.

Es posible cambiar este negativo escenario. Se deben pagar para esto importantes costos, se deben hacer cambios inmediatos en nuestra matriz productiva, cambiar rápidamente nuestra fuente de Energía, salir de los combustibles fósiles reduciendo dramáticamente su uso, esto golpeará fuertemente los bolsillos de las más poderosas naciones del mundo.

Se debe detener en forma inmediata la deforestación de todos los ambientes de bosques tropicales, esto significa que economías como las de Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, parte del Perú, los países Centroamericanos, al igual que las áreas de Borneo, y el sudeste asiático, deben detener la utilización de estos bosques y retirar toda empresa extractiva, minimizando el impacto humano que hemos generado. Esto es sin duda alguna, desandar parte del camino que hemos recorrido como sociedad y recuperar los espacios y la vida sobre el planeta para todos.

Todos los países afectados por este tipo de medida deberán ser compensados, debieran recibir una cantidad de dinero por no hacer sus acciones extractivas. Este dinero, propuesto como un impuesto verde o compra de bonos de carbono, lo deben generar y pagar aquellos países que tienen mayores emisiones y que han financiado su buen nivel actual de vida en el costo ambiental que impusieron a la humanidad en los últimos 150 años.

Un ejemplo de este modelo ya se ha implementado exitosamente en Costa Rica y en unas pocas décadas se ha generado un cambio en sus bosques tropicales, mejorando la cobertura y biodiversidad al interior de estos ecosistemas. Pero este modelo debe ampliarse, debe potenciarse exponencialmente en pocos años, sumando millones de hectáreas anuales a un programa de este tipo, de modo que podamos ver un cambio en la tendencia que hemos observado en las últimas décadas. Solamente en Brasil, la tasa anual de deforestación desde 1990 a la fecha (30 años) se ha ubicado en valores cercanos a los 2 millones de hectáreas anuales, esto con el objetivo de abrir pastizales o sembrar soja. En el sudeste asiático el objetivo ha sido plantar palmas para cosechar aceite.

En los océanos la situación generada por el aumento de nutrientes, debido la misma deforestación y aumento de la erosión, aumento de la actividad humana y sus múltiples desechos, acuicultura de diversas especies carnívoras como salmónideos, ha generado la acidificación de sus aguas y este factor asociado al aumento de las temperaturas por menores masas de hielo, mayor radiación solar sobre la superficie del mar, va generando un problema de magnitudes planetarias.

En los océanos es necesario retirar dichos nutrientes rápidamente, esto puede hacerse favoreciendo el crecimiento de las algas, ya sea naturalmente, protegiendo los bordes costeros o la acuicultura de algas. También es importante el aumento de las poblaciones de peces que consumen el fitoplancton, tales como sardinas y anchovetas y que pasan a ser la base de la cadena trófica marina, lo que conjuntamente con costas marinas pobladas de algas, producirían un cambio y un mejoramiento relativamente importante del ecosistema marino y sus poblaciones, y con eso nuestro propio bienestar como sociedad. El aumento de las poblaciones de Sardinas y Anchovetas se puede lograr en pocos años restringiendo las capturas de las mismas a través de sistemas de vedas mundiales debido a la interconexión de los océanos y sus especies.

Para lograrlo es necesario tomar acciones inmediatas y no seguir demorando las urgentes medidas regulatorias y económicas de protección del medio ambiente y subsidio a países más pobres o que tienen una mayor incidencia en el resultado que el planeta requiere.

Creo que es el mejor regalo que le podemos hacer a todas las nietas del mundo para llegar al año 2080. De esta manera, ellas en su mirada retrospectiva, ojalá no tengan la sensación y certeza de empobrecimiento natural tan extremo que hoy nos embarga y nos tiene en peligro, es necesario actuar ahora y con Energía, es una tarea que no será gratis, es una tarea que será ardua y que además nos puede generar muchísimos conflictos. Pero no es posible dilatar más las acciones.

Ya no podemos esperar más. No hay tiempo.

Categorías: Ecología y Medio Ambiente, Internacional, Opiniones
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