LONDRES – El 5 de mayo, el Reino Unido se convirtió en la nación con el peor número de muertos por coronavirus en Europa; según cifras oficiales, hasta el momento casi 42 000 británicos han muerto a causa de esta enfermedad.

A principios de marzo, la situación era bastante diferente.

El virus ya se estaba extendiendo por Europa, pues Alemania, Francia y España superaron los 1 000 casos en total. El país más afectado fue Italia: fue la primera nación occidental en entrar en un confinamiento total, reportando 366 muertes relacionadas con el coronavirus y un total de 7 380 casos.

En ese momento, la situación en el Reino Unido no era tan preocupante con solo dos muertes y 352 casos confirmados. Pero todos sabían que el virus eventualmente entraría en la nación. Sin embargo, el gobierno liderado por Boris Johnson esperó hasta el 23 de marzo para cerrar todos los negocios no esenciales, mientras que el número de casos y muertes se acercó preocupantemente a los reportados en Italia.

«Se quiere cierta inmunidad en la población»

De hecho, El N°10 de Downing Street, la sede del Gobierno, primero decidió «retrasar» la propagación del virus y buscar la inmunidad colectiva.

Sir Patrick Vallance, el Principal Asesor Científico del Gobierno, dijo el 12 de marzo: «No es posible evitar que todo el mundo lo consiga y tampoco es deseable porque se quiere cierta inmunidad en la población».

El objetivo del gobierno en ese momento era evitar que el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) se saturara, ya que Downing Street creía que los contagios se duplicaban cada cuatro o seis días. Sin embargo, una investigación publicada más tarde por el Imperial College de Londres y la Universidad de Oxford estimó que la duplicación de la tasa de contagio se estaba produciendo en solo tres días. Por lo tanto, los planes del gobierno se basaban en cifras significativamente erróneas.

A mediados de marzo, cuando la mayoría de los países europeos ya habían puesto freno a la vida pública, los vagones de metro en Londres todavía estaban llenos de gente, no había ningún signo de distanciamiento social y básicamente todo era como de costumbre.

Los informes de dos comités parlamentarios han encontrado que el gobierno del Reino Unido cometió errores importantes en el manejo de la propagación del virus.

El Comité de Cuentas Públicas informó que alrededor de 25 000 pacientes fueron dados de alta en residencias geriátricas en Inglaterra entre mediados de marzo y mediados de abril para liberar camas de hospital sin testeos de covid-19. Los parlamentarios han descrito esto como «un error espantoso».

El Comité Selecto de Asuntos Internos también concluyó que el N° 10 no «reconoció lo suficientemente pronto» el riesgo de importar el virus de Europa continental. Aunque inicialmente se pidió a todos los pasajeros que llegaban de la provincia de Hubei, ciertas áreas de Corea del Sur, Irán e Italia que se aislaran, esta guía fue «inexplicablemente» retirada entre el 13 y el 23 de marzo.

Los parlamentarios han llegado a la conclusión de que durante este período se trajeron miles de nuevos contagios desde Europa. Agregaron: «El hecho de no considerar adecuadamente la posibilidad de imponer requisitos más estrictos a los que llegaban –como el autoaislamiento obligatorio, el aumento de la detección, testeos selectivos–fue un error grave».

Solo 273 de los 18,1 millones de personas que ingresaron al Reino Unido por vía aérea en los tres meses anteriores al cierre fueron puestos en confinamiento.

El gobierno no solo siguió una estrategia equivocada –sino que al principio el primer ministro también subestimó el problema. Según lo revelado por el Times (muro de pago), el Sr. Johnson se fue de vacaciones por 12 días durante el receso de medio término del 13 de febrero. Luego se perdió cinco reuniones consecutivas de Cobra mientras «había encontrado tiempo […] para unirse a un ritual lunar de año nuevo de ojos de dragón como parte de la recepción de Downing Street para la comunidad china». La primera reunión de emergencia sobre coronavirus a la que asistió el primer ministro fue el 2 de marzo.

Al mismo tiempo, el gobierno también estaba ocupado elaborando planes posteriores al Brexit, ya que el país acababa de salir de la UE.

Cuando Boris Johnson finalmente anunció que el Reino Unido iba a entrar en confinamiento –el 23 de marzo– era ciertamente demasiado tarde, pues el virus ya se había extendido por todo el país. Los hospitales de Londres se vieron rápidamente saturados, mientras que el NHS experimentó la misma situación por la que había pasado Italia apenas unos días antes.

Durante las siguientes semanas, el virus se trasladó desde Londres al norte de Inglaterra, afectando especialmente a las áreas de Greater Manchester y Leicester.

Los EPP no se ven por ningún lado

Incluso cuando se anunció el confinamiento en el Reino Unido, el gobierno decidió seguir un camino muy diferente al elegido por Italia dos semanas antes, a pesar de que los dos países se encontraban en una situación similar.

En el Reino Unido se cerraron todos los negocios no esenciales y se aconsejó a las personas que trabajaran desde casa. Sin embargo, el uso de mascarillas no se hizo obligatorio en el transporte público hasta junio y hasta finales de julio en espacios cerrados. El Canciller fue visto sirviendo mesas en un restaurante, en un truco de relaciones públicas, sin usar Equipo de Protección Personal hasta el 8 de julio.

Hacer cumplir el distanciamiento social o impedir que las personas se reunieran en los parques se volvió casi imposible, ya que las actividades al aire libre como carreras y caminatas todavía estaban permitidas y las cafeterías con comida para llevar permanecieron abiertas en las áreas residenciales.

Empeoró aún más cuando, a principios de mayo, el N°10 insinuó que el confinamiento podría aflojarse el día después del fin de semana festivo de mayo, cuando una ola de calor comenzaba a azotar el Reino Unido. Esto podría haber dado la impresión de que la emergencia había terminado.

 

El primer ministro también explicó que esta revisión del confinamiento se anunciaría el domingo por la noche para tener los datos más recientes disponibles. Sin embargo, se sabía que las cifras de los fines de semana no eran fiables en ese momento. De hecho, dado que un número menor de personas trabaja en hospitales y laboratorios durante los fines de semana, hay menos personas sometidas a pruebas y menos muertes procesadas.

Finalmente, cuando Johnson se dirigió al país, reveló que se realizarían muy pocos cambios a las restricciones que ya estaban vigentes.

Además del mal manejo de la crisis por parte de Johnson, una investigación reciente del University College de Londres también ha revelado una disminución significativa de la confianza pública en el gobierno después del escándalo sobre los viajes de Dominic Cummings a Durham y sus alrededores en mayo. El informe también dice que la voluntad de adherirse a las pautas del confinamiento disminuyó en Inglaterra. De hecho, aunque el asesor principal del primer ministro violó las reglas del mismo, nunca fue sancionado.

Por el contrario, el gobierno italiano manejó la pandemia de manera diferente.

En Italia, el uso de EPP se hizo obligatorio desde el comienzo del encierro a principios de marzo, tanto en interiores como en transporte público; a las personas se les permitía salir de casa una vez al día solo para comprar alimentos o para ir a trabajar –cuando era necesario. Las personas debían portar un formulario de autodeclaración que justificara sus movimientos. La policía también tenía poderes para imponer el distanciamiento social y detener a la gente en la calle.

Al comparar la tendencia de las primeras diez semanas de confinamiento en Italia (9 de marzo – 17 de mayo) y en el Reino Unido (24 de marzo – 1 de junio), queda claro que, al principio, los dos países tenían un número similar de casos nuevos diarios. Este número alcanzó el pico después de tres semanas de confinamiento tanto en el Reino Unido como en Italia, respectivamente.

Sin embargo, mientras que las cifras de Italia disminuyeron después de tres semanas de confinamiento –se podría sugerir como resultado de las restricciones– en el Reino Unido esto no sucedió. De hecho, tomó un mes más para que disminuya el número de casos nuevos diarios.

Un mayor número de nuevos casos diarios contribuye a muertes más directas e indirectas debido a la falta de ventiladores o camas en las unidades de cuidados intensivos.

El covid-19 en Inglaterra ha afectado, en particular, a las comunidades negras, asiáticas y de minorías étnicas, y las zonas más desfavorecidas, según cifras oficiales.

Sin embargo, la mejor medida del impacto del coronavirus en un país es el exceso de mortalidad: datos recientes muestran que Inglaterra tuvo los niveles más altos de exceso de mortalidad en Europa en la primera mitad de 2020. Esto significa que el número oficial de muertes relacionadas con el covid-19 deben revisarse al alza.

Edwin Morgan, de la Oficina de Estadísticas Nacionales, ha dicho: «Si bien ninguna de las cuatro naciones del Reino Unido tuvo un nivel máximo de mortalidad tan alto como España o las áreas locales más afectadas de España e Italia, el exceso de mortalidad se extendió geográficamente en todo el Reino Unido durante la pandemia, mientras que estaba más localizado geográficamente en la mayoría de los países de Europa occidental».

También ha añadido: «Combinado con la disminución relativamente lenta de la pandemia en el Reino Unido, esto significaba que, a finales de mayo, Inglaterra había experimentado el exceso de mortalidad global más alto de todos los países europeos en comparación».

Esto no es un simulacro

Se podrían haber salvado miles de vidas si el gobierno del Reino Unido no hubiera desperdiciado semanas aplicando un enfoque de inmunidad colectiva, incluso cuando estaba claro que esto daría lugar a millones de contagios.

Si el N°10 hubiera seguido el ejemplo de Italia antes y durante el confinamiento, imponiendo reglas más estrictas y sin socavar las regulaciones ya vigentes, el país podría estar en un lugar mejor ahora.

Por ejemplo, el primer ministro decidió no sancionar a su asesor principal cuando se reveló que no había respetado el confinamiento. Johnson también dejó que la gente creyera brevemente que las restricciones terminarían en mayo.

En 2016 se llevó a cabo una simulación del impacto de un brote de gripe en el Reino Unido.

El «Ejercicio Cygnus» mostró que el país carecía de EPP, ventiladores médicos y camas de cuidados intensivos. También se requirió una mayor planificación para comprender cómo mejorar la capacidad dentro del sistema de salud pública a fin de limpiar las camas de los hospitales trasladando a los pacientes a residencias geriátricas.

«La preparación y respuesta del Reino Unido, en términos de sus planes, políticas y capacidad, no es actualmente suficiente para hacer frente a las demandas extremas de una pandemia grave que tendrá un impacto nacional en todos los sectores», concluyó el informe.

La demora y la vacilación mostradas por Downing Street jugaron un papel crucial en que el Reino Unido se convirtiera en la nación europea más afectada, sin mencionar el hecho de que el gobierno no implementó su propia aplicación de rastreo de contactos y no enfatizó la importancia de usar protección facial hasta el verano.

Sin embargo, el impacto del coronavirus en el Reino Unido también fue causado por cuestiones de larga data, como una década de financiación insuficiente y recortes al NHS por parte de los conservadores.


Traducción del inglés por Nicole Mosquera