Por: Zenaida Espinosa y Tatiana Espinosa

 

Durante el 2019 y lo que va corrido del 2020, diversos episodios de protesta social han llamado la atención de la opinión pública. Diferentes paros y huelgas se han desarrollado frente a la defensa de los derechos de los colombianos. El pasado 21 de noviembre, diversos sectores se tomaron las calles en una de las protestas más extendidas y masivas que se han visto en los últimos años, en contra algunas medidas del gobierno nacional y, desde ese momento a pesar de la pandemia, la movilización no se ha detenido.

“Desde que iniciaron las manifestaciones muchas peticiones han cambiado, no solo por las circunstancias actuales de emergencia sanitaria, sino que se han despertado nuevas reclamaciones de diferentes sectores de la ciudad”, expresó Cristian Rueda, artista circense y gestor social, quien además ha participado de las movilizaciones más recientes.

La manifestación es un derecho de toda persona, imprescindible para la exigencia y la defensa de derechos, que conlleva el ejercicio de tres derechos: la libertad de reunión pacífica, la libertad de expresión y el derecho a la participación en los asuntos públicos, indispensables para la propia existencia de sociedades democráticas. Las causas de las marchas están siendo visibles por varias razones: la educación, la salud y todas aquellas inconsistencias e incumplimientos que hay hacia los colombianos para tener una óptima calidad de vida y, aún más, en tiempos de crisis como la que se vive actualmente.

“Las movilizaciones que estoy apoyando promueven la exigencia de una renta básica; es una acción que se debe tomar inmediatamente para salvaguardar la vida de los colombianos en época de pandemia. Otros sectores de las ciudades de Cali y Bogotá se están movilizando por los despidos masivos. La mayoría de los colombianos tenemos familiares y amigos que han sido despedidos injustificadamente de sus trabajos en esta crisis”, aseguró Rueda.

El motivo de las protestas es el reflejo del descontento de algunos ciudadanos frente a las políticas económicas, sociales y ambientales del gobierno del presidente Iván Duque, así como por el homicidio de líderes sociales (campesinos, indígenas y reinsertados ex combatientes, producto del acuerdo de paz).

Desde el 2019 las movilizaciones han continuado, aunque de manera intermitente y con menor intensidad. Este nuevo año, frente a la pandemia del Covid-19 que llegó al país en marzo y que obligó al confinamiento se han presentado algunos plantones en las principales ciudades como Bogotá y Cali.

La mayoría de peticiones que movilizan las manifestaciones tienen que ver directamente con los seis puntos de los acuerdos de paz:

  1. La reforma rural integral que debe integrar a las regiones, contribuir a erradicar la pobreza y promover la equidad en la tenencia de la tierra.
  2. Participación política, es decir, contribuir a la ampliación y profundización de la democracia, tanto de quienes han dejado las armas, como las garantías de la oposición. La idea central es la erradicación de la violencia en todas sus formas como método de acción política.
  3. El fin del conflicto con el objetivo de la terminación definitiva de las acciones ofensivas de los grupos alzados en armas de manera irregular y garantizar la sostenibilidad del proceso para quienes ya han hecho la transición a la vida civil.
  4. Solución al problema de las drogas ilícitas, promoviendo una nueva visión que dé un tratamiento distinto al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito y a la criminalidad organizada, asociada al narcotráfico.
  5. El punto sobre víctimas del conflicto armado, nodo central del acuerdo de paz, que creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que busca contribuir a la lucha contra la impunidad, transformando mecanismos judiciales que permitan la investigación y sanción de las violaciones a los derechos humanos. La defensa del Sistema, que integran la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de personas dadas por desaparecidas, es indispensable.
  6. La implementación, verificación y refrendación, que crea la Comisión de Seguimiento, al que se debe atender los llamados frente a los retrasos e incumplimientos.

Las más recientes manifestaciones se llevaron a cabo el pasado 15 de junio en diferentes zonas del país y, a los temas tratados, se vinculó el de la grave crisis social y económica que atraviesa el país con el tratamiento que se ha dado a la pandemia. En Medellín, donde los jóvenes salieron de manera masiva a la manifestación, se presentaron disturbios ante la respuesta desmedida por parte de la fuerza pública. El rechazo frente a los despidos masivos y al mejoramiento en la calidad de condiciones laborales de todos los sectores de la sociedad, como en transporte, salud, educación, alimentación, renta básica, servicios públicos, seguirán siendo una agenda de movilización en los próximos meses.

“Debemos seguir manifestando estas inconformidades que, por muchos años nuestros padres no hicieron por temor, porque fue una generación amenazada, intimidada, asesinada y, actualmente, los asesinatos se siguen presenciando; el despertar del pueblo y de los jóvenes hace ruido y, por eso, hemos reunido el coraje para defender nuestros derechos. Esta autonomía e independencia con la que salimos, transformará la sociedad”, puntualizó Rueda.