Después de Izmir, Mersin y Antalya, la prefectura de Estambul siguió con la tradición. Así que también este año no se permitió que la gente desfilara por las calles de la ciudad para reclamar públicamente sus derechos y reafirmar su visibilidad. En resumen, la motivación de la prefectura de la antigua Constantinopla es la siguiente: «Evitar posibles enfrentamientos entre diferentes grupos de ideas, mantener la paz pública, preservar la seguridad nacional, mantener el orden público, prevenir posibles actos de terrorismo y defender la unidad nacional y la moral colectiva».

La respuesta del movimiento fue nítida, clara y muy decidida, tal y como se lee en un pasaje del comunicado de prensa tras la decisión de la prefectura: «Es muy irónico que, justamente quienes nos impiden marchar, son las personas que cometen delitos de cargo, roban el dinero del pueblo, se enquistan en la silla presidencial convirtiéndose en un riesgo potencial para la independencia del país y, al mismo, tiempo nos acusan de inmoralidad. Ellos son siempre los que, para mantenerse a sus asientos, hacen que el fuego del odio contra nosotros crezca más y más. Deben entender que las personas lgbti+ son la sociedad misma. En cambio, los que nos definen como objetivos terminarán en el tacho de la basura de la historia como un puñado de personas que aman el poder. ¡Nosotros ganaremos y ustedes perderán!».

Es desde 2013, cuando se celebró un Orgullo con una participación sin precedentes, que en la ciudad más grande de Turquía no es posible marchar por los derechos de las personas LGBT. Y no sólo eso: después de la prohibición hace seis años, todas las manifestaciones públicas relacionadas con la Semana del Orgullo fueron prohibidas y cualquier intento de marcha fue violentamente rechazado por la policía.

También este año mucha gente se reunió en la zona Mis Sokak, Taksim y después de unos minutos la policía comenzó a dispersarla con gases lacrimógenos, porras, empujones con escudos y, en algunos casos, incluso balas de plástico. Las cámaras del portal de noticias Sendika.org y los teléfonos móviles del comité organizador del Orgullo Lgbti+ de Estambul también filmaron aquellos momentos en que se disparó gas lacrimógeno contra las instalaciones donde, según la policía, la gente se estaba refugiando. Después de unas horas de disturbios, en diferentes áreas del vecindario, algunas personas leyeron breves comunicados de prensa frente a las cámaras. La frase común era: «Acostúmbrate, no renunciamos a nuestra lucha organizada y a nuestra cultura de solidaridad. Estamos allí y estaremos allí».

Hoy, entre las personas que participaron en el intento de crear un desfile, había también dos miembros de la oposición: Ahmet Şık (HDP) y Gökçe Gökçen (CHP).

Quizás la novedad absoluta de este año vino de ese mismo mundo político e institucional. A través de las cuentas oficiales de twitter, varios municipios turcos han expresado, antes y después de la semana del Orgullo, su solidaridad con las personas que intentan reclamar sus derechos. Obviamente estos son los municipios gobernados por los partidos de la oposición, tales como: Bandirma, Findikli, Edremit, Odunpazari, Nilufer, Kusadasi, Kadikoy, Fethiye, Datça, Kemalpasa, Hopa, Germencik, Sisli, Borçka, Maltepe, Kartal, Tarso, Foça, Besiktas, Burhaniye, Bodrum, Atasehir, Didim, Eskisehir, Mersin, Canakkale, Edirne, Izmir y Cukurova. Se trata de pequeños municipios (según el número de Turquía), pero también de grandes ciudades con más de dos millones de habitantes. Hubo quienes publicaron una foto de las flores con un mensaje corto y quienes publicaron un puño cerrado coloreado con los colores del arco iris. Hubo quienes escribieron «El mundo es hermoso con todos sus colores» y quienes escribieron «Estamos del lado del amor contra el odio». Un gesto sin precedentes, aunque sea pequeño, que deja claro que se está produciendo un cambio y que la lucha y la determinación de las personas que no se rinden quizás ha producido un resultado significativo.


Traducido del italiano por Estefany Zaldumbide