Entrevista con Beatrice Fihn, Directora Ejecutiva, ICAN

28.07.2019 - Madrid, España - Tony Robinson

Este artículo también está disponible en: Inglés, Francés

Entrevista con Beatrice Fihn, Directora Ejecutiva, ICAN
Beatrice Fihn, Directora Ejecutiva, Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, entrevistada para El Principio del Fin de las Armas Nucleares, en Madrid, 27 de junio de 2018 (Imagen de Álvaro Orús)

El 6 de junio, en Pressenza estrenamos nuestro último documental, «El principio del fin de las armas nucleares». Para este largometraje entrevistamos a 14 personas expertas en sus campos, que pudieran darnos perspectivas sobre la historia del tema, el proceso que llevó al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y los esfuerzos actuales para estigmatizarlas y pasar de la prohibición a la erradicación. Como parte de nuestro compromiso de hacer que esta información esté disponible para todo el mundo, publicamos las versiones completas de esas entrevistas, junto con sus transcripciones, con la esperanza de que esta información sea útil para los futuros cineastas de documentales, activistas e historiadores a quienes les podría gustar escuchar los poderosos testimonios grabados en nuestras entrevistas.

Esta entrevista es con Beatrice Fihn, Directora Ejecutiva de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares en Madrid el 27 de junio de 2018.

Preguntas: Tony Robinson. Camarógrafo: Álvaro Orús.

Transcripción

Historia de ICAN

ICAN fue fundada en abril de 2007. Así que ahora tenemos unos 11 años y fue en gran medida inspirada por la Campaña para Prohibir las Minas Terrestres y la Coalición de Municiones en Racimo, es decir, en esta idea de que necesitamos organizar a todas las organizaciones que trabajan en el ámbito de las armas nucleares, no sólo en una red informal, sino también de una manera centrada. Desde 1945 se ha estado trabajando en el desarme nuclear, pero de muchas maneras y con numerosos objetivos diferentes. Algunos trabajan sobre los ensayos nucleares, otros en negociaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Rusia. Estaba muy enfocada en los EE. UU., Rusia y el Reino Unido, era también un enfoque muy occidental, y carecía de una estrategia coherente a la que todos pudieran contribuir de alguna manera.

Así que, en primer lugar, siempre ha habido un tratado y la imagen de un tratado, la idea de prohibir las armas nucleares, inclusive sin los Estados poseedores de armas nucleares, y la iniciativa humanitaria que surgió a los pocos años de la campaña, en torno a 2010. Y eso ocurrió no sólo por parte de ICAN. ICAN participó en el desarrollo de esa estrategia, pero también en cooperación con gobiernos y organizaciones internacionales. Una vez más, muy inspirado por las recientemente finalizadas negociaciones de la Convención sobre Municiones en Racimo. Esta especie de estrecho grupo de organizaciones, gobiernos y organizaciones internacionales que habían trabajado antes para prohibir las armas, y que lo harían sin importar lo que dijeran los Estados Unidos y Rusia, o China, y creo que eso contribuyó al modelo de trabajo de ICAN. Y el resto es historia.

En 2010 hay un documento que habla de las consecuencias humanitarias

En 2010, esto vino en gran medida del CICR y del movimiento de la Cruz Roja que habían empezado a investigar qué harían los equipos de respuesta a emergencias si se produjera una detonación nuclear. Investigaron y llegaron a esta conclusión: nada, sacaríamos a nuestra gente; el material radioactivo es tan peligroso para nuestros empleados que tenemos la responsabilidad de protegerlos, así que los retiraríamos; dejaríamos gente, ya sabes, quedarían por su cuenta. Y eso un poco desencadenó la idea de las consecuencias humanitarias. Gobiernos como el de Noruega y Suiza han abordado esta cuestión enérgicamente en la conferencia de revisión. Entonces se obtuvo esta referencia y no creo que los Estados poseedores de armas nucleares supieran lo que estaban haciendo. Estaban muy centrados en el plan de acción y en estos pasos concretos, debilitándolos, y luego está esta referencia que suscitó preocupación por las catastróficas consecuencias humanitarias y que realmente se convirtió en la plataforma de lanzamiento para todo el movimiento, en cierto modo, aprendiendo lecciones de las minas terrestres y las municiones en racimo y convirtiendo el aspecto humanitario en el enfoque real, el sufrimiento humano. Y nosotros, nuestra campaña noruega, trabajamos muy de cerca con el gobierno y los políticos de Noruega. Conseguimos que el Primer Ministro y el Ministro de Asuntos Exteriores aceptaran acoger la conferencia, el punto de partida de la iniciativa humanitaria y, al mismo tiempo, que se iniciaran estas declaraciones conjuntas en la ONU. Dieciséis gobiernos se unieron para dar a conocer las catastróficas consecuencias humanitarias, diciendo que cualquier uso de armas nucleares tendría este efecto y que en ninguna circunstancia se deberían usar armas nucleares. Y esto, aunque bastante radical, poco a poco fue cambiando silenciosamente la narrativa.

El gobierno noruego fue el anfitrión de la primera conferencia en Oslo, en 2013, que fue realmente una conferencia notable. Era la primera vez que se organizaba algo que el P5 no apoyaba, la primera vez que se atrevían a hacer algo. Y justo una semana antes decidieron boicotear la reunión y estábamos bastante nerviosos en ICAN por cómo íbamos a responder. ¿Se decepcionará la gente?  Algunos dijeron: «¡Oh, si ellos no vienen, esto es una pérdida de tiempo!»

¿Cómo reaccionarán los gobiernos?  ¿Simplemente estarían allí?

Nunca habíamos hecho una conferencia así. Ni siquiera sabíamos cómo resultaría. Y recuerdo el momento en el que me di cuenta de que el tratado de prohibición iba a funcionar. Debido a que no estaba convencida al principio, pensaba «es una idea interesante, veamos cómo nos va», aunque, ya sabes, no veía cómo iba a funcionar sin los Estados poseedores de armas nucleares. Pero tuvimos el foro de la sociedad civil de la ICAN, en la víspera de esta gran conferencia, y al entonces secretario de Estado de Noruega, Gry Larsen, esta increíble política noruega que vino y, delante de 600 personas en la audiencia de la ICAN, habló sobre el boicot.

«Bueno, estaban muy enfadados, el P5, vinieron, se nos acercaron, y dijeron, ‘esto es una distracción’». Y ella se encogió de hombros y dijo: «Bueno, ya saben, sus argumentos no fueron muy convincentes».  Y todo el público se rio, y fue la primera vez que nos reímos del P5.  Y ya sabes, justo ahí me di cuenta. Fue como ¡oh, por Dios!, esto se trata de cambiar la dinámica del poder, y esto se trata de controlar la narrativa, y estamos haciendo algo y ellos están fuera de esto. Nos reímos de ellos pensando que eran ellos los tontos, y de repente me di cuenta de cómo iba a funcionar esto. Y entonces la conferencia fue un gran éxito. A nadie le importaba si estaban allí o no. Estaba realmente enfocado en las consecuencias humanitarias. México se levantó al final de la conferencia y dijo «vamos a ser los anfitriones de la próxima conferencia». Y luego nos pusimos en marcha en este proceso, de alguna manera, y tuvimos muy claro que queríamos prohibir las armas nucleares.

Los gobiernos no lo dijeron entonces. Trabajamos con ellos entre bastidores. Sabíamos que querían prohibir las armas nucleares. Sabíamos que muchos de ellos estaban convencidos, pero no se atrevieron a decirlo en voz alta. Ellos querían esperar el momento adecuado y nosotros seguíamos presionando y presionando.

Llegamos a Nayarit y ellos también propusieron una conversación sobre los riesgos, tratando de acrecentar este sentido de urgencia. Austria anunció entonces que celebraría una tercera conferencia en la que también se examinaría el marco jurídico relativo a las armas, en general, y a las armas nucleares, en particular. Y la conclusión fue que había una brecha legal, que no había prohibición para las armas nucleares, y que eso era un problema. Y Austria se comprometió a trabajar para llenar esa brecha legal.

Y todo el mundo sabía que nos referíamos al Tratado de Prohibición, pero no fue detallado con claridad, sino que eso dio lugar a este proceso. Y trabajamos para que los gobiernos se implicaran en este compromiso que luego condujo a las negociaciones.

¿Cuál fue el papel de ICAN en el Grupo de Trabajo de Composición Abierta?

Aceptamos los compromisos humanitarios, como llamamos a este compromiso austriaco. Y, ya sabes, presionamos bastante para que esto signifique que debemos negociar algo, para que esto signifique un nuevo proceso, un proceso legal para un nuevo tratado. Y creo que el primer gobierno que alguna vez dijo públicamente que estaba dispuesto a prohibir las armas nucleares incluso sin la presencia de los Estados con armas nucleares implicados en la cuestión fue Kenia, en otoño de 2013, después de la conferencia de Oslo. Y luego hubo uno o dos países más. Algunos de ellos lo confundieron con la Convención sobre Armas Nucleares. No estaba claro a qué se referían, pero en el Grupo de Trabajo de Composición Abierta habíamos presionado y habíamos hecho todo el trabajo, y habíamos estado llegando a los gobiernos y celebrado reuniones regionales; habíamos hablado con parlamentarios y persistido, persistido, persistido, persistido durante unos tres años. Y en el Grupo de Trabajo de Composición Abierta era casi como si hubieses quitado un tapón y el apoyo de repente llegaba de todo el mundo. Teníamos este documento de trabajo sobre las regiones de zonas libres de armas nucleares y acaban de poner que necesitamos negociar un tratado ya. Tenemos que negociar un tratado ahora, y el apoyo casi se derrumba.

Y creo que eso es realmente una señal de cómo funciona este trabajo de defensa: no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, y luego, de repente, es un sí de todo el mundo, y surge ese tipo de momento en el que la gente cambia de opinión o se atreve a decir lo que en realidad quiere decir.

Así que tienes que ser capaz de aguantar los «noes» en muchos casos. Estuvimos muy frustrados el año anterior, porque sabíamos que querían hacerlo, pero no lo dijeron.

¿Cuál es el papel de las mujeres en el desarme nuclear?

Bueno, todas las decisiones sobre las armas nucleares han sido tomadas tradicionalmente por hombres. Y cuando digo todas, no me refiero a todas y cada una de ellas, por supuesto que hay mujeres involucradas, pero la mayoría de la gente, desde la sociedad civil hasta, ya sabes, los militares y el primer ministro, el presidente y todo lo que está en medio, (está) muy dominado por los hombres. Y no solo hombres en sí, sino también rasgos masculinos: el poder y la fuerza, y el tomar lo que quieres por la fuerza. No creo que las mujeres sean más pacíficas que los hombres, intrínsecamente, pero creo que las mujeres desempeñan ciertos roles en la sociedad. Tienen ciertas profesiones, ciertos roles en las familias, lo que significa que tienen una perspectiva diferente.

Si tu principal perspectiva es alimentar a la gente, proporcionar atención médica a las personas y educación a los niños, esa va a ser tu perspectiva sobre decisiones como la de ir a la guerra y usar ciertos tipos de armas. ¿Cómo va a afectar esto al sistema educativo?  ¿Cómo afectará esto, a su vez, a la provisión de alimentos en nuestra sociedad y cómo se reconstruirán las comunidades después y la atención de la salud? Así que hay que tener esas perspectivas en la toma de decisiones. Desde el nivel más bajo, el activismo, hasta el presidente.

¿Cómo se sintió en ICAN conseguir el tratado?

Quiero decir, fue realmente asombroso/estresante y de nervios. Solo mirar hacia atrás en todos esos momentos de la campaña; cuando estás en ellos no los disfrutas mucho, desafortunadamente. Solamente después pensamos, vaya, lo hicimos. Hubo un momento cuando el texto fue aprobado y todos aplaudimos y la gente lloró, y los supervivientes lloraron, y la presidenta de las negociaciones lloró y nos abrazamos. Eso fue realmente asombroso, pero dura dos o tres minutos y luego volvemos a poner manos a la obra.

El comunicado de prensa tiene que salir y nosotros tenemos que twittear, ¿Qué deberíamos twittear sobre esto? Y solo seguir adelante. Y creo que necesitas realmente amar el proceso. No se trata de las victorias, se trata del camino. En cierto modo parece un cliché, pero realmente es así. Y también la resistencia. Como si nunca ganaras, porque incluso cuando ganas, ya sabes lo que dicen: «No puedes hacer esto, nunca vas a conseguir un tratado». «Es imposible. Ríndanse». Y luego lo conseguimos, y ellos simplemente cambian de posición: «Bueno, no va a importar. Es insignificante, nunca vas a conseguir que los Estados importantes se unan en esto. Nunca va a entrar en vigor».

«Vamos a hacerlo, sabemos que vamos a conseguirlo» y ellos solo dicen «bueno, nunca va a tener un impacto». También había gente que decía cosas así sobre el Tratado de Minas Terrestres. Nunca se obtiene el reconocimiento de la oposición hasta quizás cientos de años después. Nunca mientras se está haciendo. Así que también tienes que aprender a celebrar y disfrutar de eso. El trabajo continúa y nunca termina.

¿Qué hace exactamente el tratado?

El tratado prohíbe ampliamente las armas nucleares. Prohíbe usarlas, desarrollarlas, poseerlas. Prohíbe colocarlas en territorio de otros. Así que no se puede hacer nada con armas nucleares. Y tampoco puedes intervenir en esos actos. No puedes ayudar a alguien más a usarlas o ayudar a alguien más a poseerlas.

Pero también exige que se ayude a los supervivientes de las detonaciones nucleares y que se colabore en la limpieza del medio ambiente después de una detonación. Y creo que ese es lenguaje de mucha importancia.

Por lo tanto, esto no sólo prohíbe a los países que lo hagan, sino que también requiere algo de ellos, y tenemos la responsabilidad conjunta como comunidad internacional de abordar el sufrimiento de las personas que han estado expuestas a las armas nucleares.

También tiene un lenguaje bastante progresista sobre el género, tanto alentando la participación de las mujeres en todos los procesos de toma de decisiones en torno a las armas, como reconociendo el impacto de las armas nucleares en las cuestiones de género. Las mujeres son mucho más susceptibles a la radiación que los hombres y, en particular, las niñas. Cuanto más joven seas y si eres mujer, es más probable que desarrolles diferentes tipos de cáncer y enfermedades a causa de la radiación.

Así que hay que tenerlo en cuenta y sabemos, por ejemplo, por Hiroshima y Nagasaki, que muchas adolescentes, diez años después de la bomba, fallecieron por leucemia y cáncer, y con muertes muy dolorosas y trágicas, mucho tiempo después de que terminara la guerra, porque eran niñas en ese momento, o bien bebés de sexo femenino en el momento de la detonación.

Cuéntanos sobre los efectos de la estigmatización que ejerce el tratado.

Durante unos 70 años tuvimos un sistema jurídico internacional que aceptaba que los cinco países las tuvieran. No rechazaba las armas nucleares. Decía que deberíamos trabajar en pro del desarme, pero también reconocía que estos países las tienen hasta ahora y que son importantes para su seguridad. Y eso no es suficiente para una ley.  No se puede tener una ley de apartheid que trate a las personas o a los países de manera diferente. Debes tener las mismas reglas para todos, de lo contrario es inconsistente y no va a funcionar.

Así que el tratado realmente revolucionó eso al abarcar a todos los países. Nadie debería tener armas nucleares y eso va a ejercer mucha presión sobre los Estados poseedores de armamento nuclear. Si la ley dice que estás equivocado, que estás haciendo algo malo, va a ser mucho más difícil para ellos (no) dejar de hacerlo. Y los Estados poseedores de armas nucleares lo saben. Por eso se opusieron. Si este tratado fuera insignificante, si no fuera nada, ¿por qué estarían luchando en contra de él? ¿Por qué están destinando recursos y tiempo para impedir que los pequeños países insulares del Pacífico se unan a él? Porque saben que todos los países que se unan a él van a quebrar la legitimidad de las armas nucleares. La disuasión no va a ser tan efectiva si nadie se deja impresionar, asustar o intimidar por las armas nucleares.

Assad no gobierna el mundo porque tiene armas químicas. La capacidad de matar a grandes cantidades de personas e infligir sufrimiento y dolor a los civiles no es una señal de poder y prestigio. Es lo que hacen los dictadores, es lo que hacen los violadores de los derechos humanos, no los países respetables que quieren tener una buena posición en la comunidad internacional.

Se trata de cambiar la carga probatoria, en cierto modo. Durante mucho tiempo hemos sido nosotros los que hemos tenido que defender nuestra posición y decir: «Bueno, por eso debemos desarmarnos», y ahora les toca a ellos estar del otro lado. Van a tener que justificar por qué quieren armas de destrucción masiva, por qué piensan que amenazar con asesinar a civiles en masa o acabar con todos nosotros, el suicidio colectivo, es una estrategia de seguridad razonable.

¿Cuál es el verdadero propósito de las armas nucleares?

Poder. Es un gran símbolo de poder. No es un arma práctica. No es un arma que tenga mucha utilidad militar. Cuenta con razones muy limitadas para su uso, incluso para los países que las consideran viables. Cuesta mucho dinero. No es como los helicópteros o las municiones que se pueden usar en diferentes situaciones de combate. Es básicamente un gran símbolo.

Y creo que por eso el tratado es tan eficaz, porque en cierto modo se combaten los símbolos con otros símbolos. Mucha gente dice siempre: «Es imposible deshacerse de las armas nucleares». Creo que podría ser muy fácil. No es como las minas terrestres que estaban en uso, y que los militares las empleaban a diario. Es solo un símbolo y de alguna manera puede desaparecer muy, muy rápidamente.

Quiero decir, imagina lo rápido que el mundo ha cambiado de opinión sobre otras cosas como el matrimonio entre homosexuales. Eso fue muy controversial e inaceptable para muchos y luego muy rápidamente cambió, y ahora es completamente anticuado, y es extraño ver a los políticos estar en contra del matrimonio entre homosexuales, por ejemplo. O la prohibición de fumar. Quiero decir que sé que no es lo mismo que las armas, pero imagínate que fuera completamente aceptable sentarse aquí y fumar, y lo extraño que sería si cogiera un cigarrillo y lo hiciera. Y ese proceso fue tan rápido que, en un año de la ley, imaginarse fumar en interiores es actualmente como: «¿Qué estás haciendo? ¿Por qué haces eso?» Y creo que puede ser lo mismo con las armas nucleares, algo como, «Oh Dios mío, ¿recuerdas cuando hicimos eso? ¿Recuerdas cuando tuvimos estas locas bombas suicidas?» Y era porque pensábamos que era normal.

¿Qué es lo que te impulsa? ¿Cuál es tu motivación?

Sabes, no lo sé realmente. Algunos días es muy difícil motivarse y creo que todos los que trabajan en temas tan pesados como este realmente tienen dificultades. «Estoy muy cansado. No puedo hacerlo. ¿Por qué tengo que hacerlo? ¿Por qué no puedo hacer algo superficial?» Pero todos podemos hacer un poco. Y de una manera me siento muy afortunada de venir de un entorno privilegiado y que es un tema que no amenaza mi seguridad personal si trabajo con él de la manera en que lo hacen las personas que trabajan en derechos humanos, o en democracia, o en libertad de expresión en países no democráticos, por ejemplo.

No tengo que arriesgarme para hacer este trabajo. Así que si yo, que he crecido en un país seguro, con educación y atención médica gratuitas y tengo lo que necesito en la vida, no puedo hacer este trabajo, entonces, ¿quién va a hacerlo? ¿Y quién va a hacer estas cosas? Pero me apasiona mucho la gente. No tenemos que dedicar nuestra vida entera a esto, no creo que necesitemos poner el listón tan alto para que la gente haga algo. La gente puede hacer un poco. Mi sueño es que las personas sigan con sus vidas y luego colaboren un poquito.

Me gusta pensar en ello como el hecho de que exigimos a nuestros países que destinemos el 2% del PIB al desarrollo, y todos están de acuerdo con eso. Tal vez donar el dos por ciento de nuestros salarios. No es tanto, podemos arreglárnoslas. Dar el dos por ciento de nuestro tiempo, solo un poco, enviar un correo electrónico aquí y allá, inscribirse en algo, decirle bien hecho a la gente que hace mucho más trabajo. Eso cambiaría enormemente la labor que se hace e impactaría a tanta gente, mejorando mucho las cosas. Si todos lo hicieran un poco.

Así que creo que se trata de hacer entender a la gente que no es tan difícil. No tienes que renunciar a una vida cómoda que tal vez disfrutes. No tienes que ir al cien por cien luchando por cada causa. También puedes escoger una de todas las muchas, muchas cosas en la vida por las que hay que trabajar. Es un poco raro. Me gusta ganar, y tal vez por eso esta elección que hice resulta algo extraña, pero siento que estamos ganando mucho. Y creo que es, no lo sé, realmente muy divertido.


Traducción del inglés por Melina Miketta

Categorías: Entrevistas, Paz y Desarme
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