Las ciencias del lenguaje, ¿están al servicio del poder? (2ª parte)

17.06.2016 - París - Rédaction France

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Las ciencias del lenguaje, ¿están al servicio del poder? (2ª parte)
(Imagen de Zohra Brahim)

Entrevista con Zohra Brahim – Asamblea Nuit Debout – Plaza de la República – París

Textos de Mauricio Alvarez

Pressenza presenta la segunda parte de la entrevista. La primera parte se encuentra en:

Las ciencias del lenguaje, ¿están al servicio del poder? (1ª parte)

Zohra Brahim es lingüista y especialista en ciencias del lenguaje. Como investigadora se interesa en el tema de la antropología lingüística aplicada al tratamiento de la información, la transmisión de los conocimientos y el acceso al saber, dicho de otro modo, lo que transmitimos y cómo lo transmitimos a través de las civilizaciones y a través del tiempo. Con el apoyo de sus investigaciones de campo, Zohra intenta explicar de qué manera el lenguaje estructura el pensamiento y modela el inconsciente como también el imaginario sociocolectivo.

MA: Usted habla del término criminalidad, ¿a qué criminalidad se refiere?

“Se dice que un río es violento porque se lleva todo a su paso pero nadie mide la violencia de las riberas que lo encierran” Bertolt Brecht.

Las riberas estáticas oprimen cada vez más, las violencias simbólicas y económicas son terribles.

El capitalismo es el padre de todas las formas de terrorismo (social, económico, ecológico…) en todo ser vivo, en el ser humano, en los pueblos, en el planeta. Su hija, la miseria social, es madre de todos los sufrimientos y violencias.

Existe todo tipo de criminalidades. La criminalidad tiene varias caras y varios cuerpos, es plural y polimorfa: el no respeto a la democracia, la elección ciega y sorda de un sistema económico neoliberal destructor de todo lo viviente: del ser humano al planeta, el no respeto a la diversidad cultural, la incitación al odio, el sistema patriarcal, el racismo, el sexismo, los crímenes sexuales; la delincuencia financiera, la opresión económica, el lenguaje instrumentalizado por los medios y las políticas, la desinformación que falsea la realidad, el condicionamiento del “pensamiento”.

La criminalidad de los mandamases está muy presente en nuestro siglo XXI.

“Denominar mal las cosas es sumar a las desgracias del mundo”, Albert Camus.

Pienso que hay que hacer paralelos entre los mecanismos de opresión económica y social que sufren ciertos países del Tercer Mundo hace años, la situación en los barrios populares en Francia desde hace unos treinta años y la situación socioeconómica del conjunto de la población en la actualidad. Hoy vemos con claridad que el malestar no se concentra solamente en los barrios sino también en la gente que pide empleo, los indigentes, los trabajadores pobres, los trabajadores, las mujeres, las personas mayores, la juventud, en concreto, todo el mundo menos la élite…

Ocupar, equivocar y dividir a la opinión pública con la identidad nacional es un debate falso. La identidad por definición es múltiple (somos al mismo tiempo padre, hijo, hermano, hombre… Y la identidad evoluciona con el tiempo…), en cambio el malestar, la vida precaria, la opresión, la sodomía intelectual y democrática, la pobreza, la miseria, el sufrimiento, la violencia económica y simbólica, el desempleo son desgraciadamente de naturaleza nacional.

Mis trabajos prueban que se hace todo para desarrollar el cerebro izquierdo, lógico-matemático, sistémico, en lugar del cerebro derecho, lo emocional. Es peligroso que las personas que crean ideas, que piensan, que expresan bondad, que sienten empatía o indignación salgan del sistema de pensamiento sistémico, repetitivo (cerebro izquierdo).

Todo es condicionamiento, instrumentalización.

El temor y el malestar son útiles al capitalismo, la amígdala cerebral, el cuartel general del temor en alerta máximo, no hay reflexión, no hay cooperación, nada se comparte, sí el miedo, la obediencia…

Estamos en una guerra mediática, una guerra de desinformación, una guerra de comunicación, guerra de las palabras, guerra del saber.

La primera resistencia es la resistencia intelectual. Reflexionar se convierte inmediatamente en desobedecer, abandonar el rebaño.

MA: ¿Cuál es para usted el rol de las palabras y de las fórmulas del lenguaje en la comunicación de los medios y del Estado?

La psicología de masa y la historia de las palabras ponen la mira en la manipulación de las masas y la propaganda mediática.

En todas las épocas, la lengua siempre fue un instrumento del poder: del Estado, las ideologías, las religiones, los secretos, los regímenes totalitarios…

En la arena semántica, se cargan semánticamente las palabras igual que bombas (identidad nacional, musulmán…), se violan otras, se las vacía de sentido (los republicanos, libertad, democracia…).

Modelar la lengua es modelar el inconsciente colectivo.

Además, tener siempre los mismos bufones impostores e intelectuales que gesticulan en la escena mediática es malsano, porque contribuye a sabotear la vida comunitaria y envenena la cohesión social. Insisto, se trata de llamar al lobo para distraer la atención de los verdaderos problemas y practicar la estrategia de dividir para reinar en las pantallas y las ondas transmisoras. La uniformidad de discursos es peligrosa, la pluralidad de voces es garante de la democracia y del debate democrático.

Cuando las ansias de poder en busca del parecer condicionan las ansias del tener en busca del malestar aplastando las ansias de saber en busca del ser.

Se dice de las ciencias humanas que son inexactas, pero debería decirse hasta qué punto las ciencias llamadas exactas (la instrumentalización, el cálculo, la estrategia, la manipulación, el condicionamiento) son inhumanos.

El francés no existe, existen los franceses. La lengua francesa no existe, es una fantasía sociocolectiva. Existen usos y variedades de la lengua francesa. La lengua no es un bloque monolítico estático. La lengua está viva.

La palabra está viva. El cuerpo de la palabra está habitado por el imaginario sociocolectivo. En el vientre de las palabras, memorias e historias, fantasmas y fantasías se atropellan. Toda convención que limite la palabra disminuye su alcance. Y los condicionamientos que maquillan, disfrazan, destruyen la carga semántica de la palabra, los males del decir y el decir de las palabras son más o menos sutiles.

La lengua no es un cálculo de la realidad, es una captación particular del mundo.

La lengua es un instrumento de poder. La aparición en escena de la palabra es una fuerza poderosa. Provoca fascinación, dependencia, sumisión o rechazo de orden semántico, léxico, cognitivo, social. En las palabras desfilan las imágenes y se suceden las escenas. Cuando decir es hacer.

En el orden de las palabras, -los sentidos, las derivas y las imprecisiones semánticas- se lee el desorden del mundo. El vientre de las palabras es el lecho de los retozos y las luchas de nuestros pensamientos y pasiones. La identidad narrativa de la palabra participa plenamente en la construcción de nuestra historia, de nuestra evolución.

En todas las dictaduras, en todos los sistemas opresores, el lenguaje se utilizó con fines políticos, por ende, se instrumentalizó. Hoy, en Francia, los políticos y los medios cada vez menos independientes y libres, utilizan los mismos métodos.

MA: ¿Cómo explicar que hoy, aun cuando la mayoría comparta estas afirmaciones, la movilización del pueblo queda como un hecho marginal?

Por un lado, el tratamiento mediático y político contribuye en gran parte a que la movilización aparezca como marginal. La represión violenta de la policía aplasta las protestas con todas sus herramientas.

Por otra parte, el grueso de la sociedad no sabe que hay que reaccionar porque muchos no son conscientes de la situación real. También, no hay que omitir que siempre nos adormecieron con el mito de la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Incluso si persistiera la negación política y mediática, la imagen internacional de Francia quedado bastante degradada, especialmente por la falta de ejemplaridad de los políticos en materia de criminalidad financiera y de criminalidad sexual, una situación social conflictiva, un tratamiento mediático de la información distinto al que nos sirven en la misa mayor, un relato histórico de Francia distinto al relato histórico difundido por nuestras escuelas, medios y dirigentes, como también las dolorosas constataciones en las instancias de defensa de los derechos humanos.

Con el uso del 49-3, decretado a pesar del desacuerdo de la opinión pública, se participa también a la desmitificación de Francia como el país de los derechos humanos. El gobierno eligió el decreto sobre la base de aspectos políticos y económicos de nuestro país que afectan a todos los trabajadores en la actualidad y en las generaciones que vendrán. Caen las máscaras, las conciencias despiertan. El sistema no conviene, cambiar un sistema, ya no se trata de seguir el modelo, es construir otro modelo de sociedad. Únicamente un movimiento que resiste, que se une, que se estructura, dará cabida a una convergencia de las luchas para que nazca la construcción de un nuevo modelo sustentable, vivible y viable.

Hoy, el capitalismo mata todo ser vivo para fines económicos y financieros en detrimento de la vida humana que no tiene precio. La humanidad y el sistema ecológico están en peligro, la urgencia es tal que se puede hablar de ecocidio y de humanicidio, neologismos muy fúnebres, reveladores de nuestros tiempos modernos tan sombríos en los que el suicidio es moneda corriente. Estamos en una encrucijada civilizacional. La Historia está sucediendo. ¿Quién cuenta la Historia? ¿Quién hace la Historia? ¿Quién vive la Historia?

Ya es tiempo de sobrevivir al funesto escenario y a los patéticos escenógrafos que nos esclavizan y reescribir la Historia.

MA: El 31 de marzo, el movimiento NUIT DEBOUT arrancó con una energía increíble. La movilización fue espontánea y rápida, pero hoy tenemos la sensación de un movimiento que se desinfla. ¿Usted qué piensa? 

Esto va unido a lo dicho antes sobre la manipulación mediática a través del lenguaje, de la desinformación.

Es difícil que aguante un movimiento de esta naturaleza, sin modelo, con surgimiento de protestas plurales, una situación nueva que los políticos de mano muy policíaca y los medios maltratan y sofocan. En realidad, nunca presentaron a Nuit Debout como una manifestación de gente responsable y pensante, pero más bien como un evento utópico, ingenuo, pasajero, minoritario, sensacionalista, ocioso y/o peligroso.

El gobierno y los medios juegan con la emoción, con lo espectacular. Practican malabarismo con lo patético, el trastorno, las pasiones pero no la razón. Se desacredita al movimiento para cansar a la gente y dividir a la opinión pública, para acallar las reivindicaciones y/o evitar que la movilización se agrande.

MA: Plaza de la República, en su intervención usted habló de la importancia del arte para despertar las conciencias. ¿Podría decirnos algo sobre esto?

Las artes y la cultura son la piedra angular de la humanidad. En las sociedades capitalistas neoliberales se privilegia más la inteligencia lógico-matemática, el cerebro izquierdo, las tareas repetitivas, el molde, el condicionamiento. El arte permite abrir el campo de las posibilidades y alimentar las inteligencias emocionales. Las artes y las culturas, especialmente las culturas populares contemporáneas, permiten desarrollar el potencial cognitivo, el pensamiento, el espíritu crítico, la benevolencia y la empatía.

A través de toda la Historia, en las dictaduras y los regímenes fascistas los primeros perseguidos fueron los artistas y los intelectuales. Las bibliotecas, fuentes de conocimiento, fueron sistemáticamente incendiadas, ya que se prohíbe cuestionar el orden establecido por medio de la denuncia.

El capitalismo es una forma nueva de fascismo. Es la fuente de todas las formas que adopta el terrorismo: política, económica, social, cultural, ecológica; siembra miseria, violencia y sufrimiento.

MA: En su trabajo de investigación, la inmersión en todas las poblaciones, incluidas las llamadas marginalizadas. ¿Qué podría compartir con nosotros con respecto a la situación en que están?

Efectivamente, como investigadora privilegio el trabajo de campo, porque estudiar la lengua es estudiar las palabras y a quienes las usan, es decir, el ser humano. Estudiar la transmisión es estudiar todas las formas de educación. El trabajo de campo tiene la calidad de estar anclado a la realidad, opuesto a lo que se puede observar desde una torre de marfil o a través de una pantalla.

He ejercido mis investigaciones en inmersión en los campos siguientes:

Guarderías infantiles, preescolar y escuelas primarias, colegios, liceos de enseñanza secundaria, BTS (diploma de técnico superior), MJC (centro cultural de la juventud), bibliotecas/mediatecas, centros sociales, casa de la infancia, casa de la familia, hogares, centros de educación popular, reinserción pública, establecimientos carcelarios, ZEP (zonas de educación prioritaria), institutos médicos, educativos, tribunales, urgencias, espacios públicos, festivales.

Independientemente del campo de observación, hay desigualdades, sufrimientos y violencias.

La educación es el mayor desafío para una sociedad.

MA: ¿Cree que el movimiento Nuit Debout puede permanecer en el tiempo?

El Estado hará todo para que este movimiento desaparezca. Las élites repiten que en estado de urgencia es irresponsable autorizar a la gente a reunirse en los espacios públicos, pero a nadie le molesta cuando la gente se junta con fines comerciales: La Euro copa, las ferias de Navidad… Queda claro que el Estado está muy interesado en acallar a este movimiento.

Creo que no obstante todas las amenazas, los peligros y las represiones, el pueblo tiene interés en reunirse y en hacer perdurar este movimiento… Quizá cambiar la naturaleza, el lugar de las reuniones, salir de la Plaza de la República, donde no haya ningún impacto en la economía o en el sistema político, ocupar lugares más simbólicos como la Asamblea Nacional o el Eliseo, golpear en la puerta del poder de manera masiva.

MA: En su intervención usted habló de una universidad popular de los humanistas. ¿De qué se trata?

He creado una universidad humanista y popular “aprender de otro modo, para otro mundo”, porque estoy persuadida que saber es poder. Hoy en Francia y en las demás sociedades capitalistas, se capacitan consumidores y no actores de aprendizajes. Siempre por la misma razón: es útil contar con ovejas dóciles.

Transmito saberes de manera tal que el lenguaje, la política, la sociología, la psicología, el arte, la cultura sean accesibles para todos y todas, pero también para que los conceptos no terminen solo en conceptos, el vivir mejor, el vivir comunitariamente, la distribución, la cooperación, la cohesión social, el vínculo social con la puesta en práctica del humanismo. La educación es esencial en el desarrollo de una sociedad, educar en humanismo es una necesidad que compete a la sociedad.

Categorías: Derechos Humanos, Entrevistas, Europa
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