Por Manlio Dinucci

Si lo que está a punto de ser contado por Washington fuera cierto, que los EE.UU. fueron tomados por sorpresa por la ofensiva iraquí del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), el presidente Obama debería destituir de inmediato los dirigentes de la Comunidad de inteligencia, conformada por la CIA y otras agencias federales que espían y conducen las operaciones secretas estadounidenses a escala mundial.

Sin lugar a dudas, por el contrario, fueron elogiados por el Presidente, en privado. El EIIL es realmente funcional en la estrategia estadounidense de demolición de los Estados a través de la guerra encubierta. Varios de sus dirigentes provenientes de las formaciones islamistas libios, quienes inicialmente fueron clasificados como terroristas, iban armados, entrenados y financiados por la inteligencia de EE.UU. para derrocar a Gaddafi. El mismo EIIL lo confirma durante la conmemoración de dos de sus comandantes libios: Abu Abdullah al-Libi, quien luchó en Libia antes de ser asesinado por un grupo rival en Siria el 22 de septiembre de 2013; y Abu Dajana, quien después de haber luchado también en Libia, fue asesinado el 08 de febrero de 2014 en Siria durante un enfrentamiento con un grupo de Al Qaeda, anteriormente su aliado. Cuando comenzó la guerra secreta para derrocar a Assad, muchos activistas pasaron de Libia a Siria, uniéndose a los que, en su mayoría no sirios, venían desde Afganistán, Bosnia, Chechenia y otros países. El EIIL ha construido gran parte de su fuerza precisamente en Siria, donde los “rebeldes” infiltrados de Turquía y Jordania, fueron suministrados de armas provenientes también de Croacia a través de una red organizada por la CIA (cuya existencia ha sido documentada por un estudio del New York Times el 26 de marzo de 2013).

¿Es posible que la CIA y otras agencias estadounidenses –dotadas de una densa red de espías, de eficientes drones y satélites militares- fueran ignorantes del hecho de que EIIL preparaba una ofensiva masiva contra Bagdad, anunciada por una serie ataques? Obviamente no. Entonces, ¿por qué Washington no dio la alarma antes del comienzo de esta ofensiva? Debido a que su objetivo estratégico no es la defensa, sino el control del Estado iraquí.

Después del gasto de más de 800 millones de dólares durante la segunda guerra en Irak para operaciones militares, que ascendieron a 3 mil millones si tenemos en cuenta todos los costos, incluidos los de salud, los Estados Unidos ven ahora cada vez más presencia de China en Irak: le compran la mitad de su producción de petróleo, lo que va en progresivo aumento, y hacen grandes inversiones en su industria minera. No solo eso. En febrero, durante la visita del ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en Bagdad, los dos gobiernos también firmaron acuerdos que consideran suministros militares desde China. En mayo, el primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki estuvo en Shanghai en la Conferencia sobre las medidas de la interacción y la creación de confianza en Asia, con Hassan Rouhani, el presidente de Irán. Se trata de países con los que el gobierno de al-Maliki ha firmado un acuerdo el pasado noviembre, desafiando la prohibición solicitada por Washington, que prevé la compra de armas iraníes por un monto de $195 millones de dólares. Es en este contexto en que se mueve la ofensiva del EIIL que dispara contra Iraq para encontrar un material inflamable en la rivalidad entre sunitas y chiítas agudizado por la política de al-Maliki. Esto permite a los Estados Unidos reactivar su estrategia para el control de Irak. En este contexto, no perdamos de vista el plan, que hizo aprobar por el Senado en 2007 el actual vicepresidente, Joe Biden, que dispone “la descentralización de Irak en tres regiones semiautónomas: kurda, sunita y chiíta” , con un “gobierno central limitado en Bagdad”.

En otras palabras, el desmembramiento de Irak.

Fuente en francés: http://www.mondialisation.ca/la-balkanisation-de-lirak/5387330

Fuente en italiano: http://ilmanifesto.info/la-balcanizzazione-delliraq/

Traducido del italiano por: Marie-Ange Patrizio