Por Agustín Moreno.-

Cinco reflexiones de urgencia sobre las Marchas de la Dignidad del 22 de Marzo.

  1. Gran éxito. La clave ha sido la unidad de muchísimas organizaciones, mareas y movimientos sociales. La entrada en los barrios de Madrid de las columnas de todos los rincones del Estado fue muy emocionante y la manifestación de la tarde del 22 de Marzo fue inmensa. Trabajadores de todos los sectores y mareas, jóvenes estudiantes, familias enteras con peligrosos radicales de corta edad que corrían y jugaban con globos en una gran fiesta ciudadana ¿Cuántos? No lo sé exactamente, no dos millones como han dicho los organizadores.  Pero con la vara de medir usada en otras manifestaciones históricas, se podría hablar de un millón. En una burda manipulación la policía y medios comoEl País daban 50.000 personas cuando deberían de conocer que llegaron a Madrid más de 900 autocares, trenes y muchos coches particulares de toda España; según sus datos los madrileños nos habríamos quedado todos en casa. Los ocho carriles del Paseo del Prado y Recoletos, más los bulevares, por una longitud de 2 kilómetros y medio totalmente abarrotado; una hora detenidos en la Glorieta de Atocha… ¿36.000 personas, como dice la policía?: Cuando se miente tan descaradamente, se pierde todo el crédito.
  2. Provocación gubernamental. Desde el comienzo de esa movilización se sabía cuál era la estrategia gubernamental: ignorar las marchas con un apagón informativo, pero organizar un despliegue policial desmesurado y convertir el triunfo de una de las manifestaciones más grandes de la historia en un problema de orden público. No habían acabado aún los discursos en la tribuna, actuaba la Solfónica cuando se empiezan a producir las cargas policiales en Colón, en las proximidades del acto del cierre de la manifestación. Justo a la hora del telediario, para no mostrar las imágenes de la fiesta ciudadanas, sino de los incidentes. Ya estaba la fiesta empañada: 24 detenidos y 88 heridos de carácter leve o muy leve (según Emergencias de Madrid), de los que 55 son policías y 33 ciudadanos ¿De verdad alguien se puede creer estos datos? Los antidisturbios van blindados con sus cascos, chalecos, botas, porras y debidamente entrenados y organizados. Se manipula la información para criminalizar la protesta, justificar la ley de “inseguridad ciudadana” y para empurar a los detenidos.
  3. Peligro para las libertades. Atentando contra la Constitución Española, han detenido y retenido durante horas a un centenar de autocares que venían a Madrid. Este gobierno que ha aplaudido a los manifestantes de la plaza Maidan de Kiev y a la oposición venezolana en la calle, arrasa con inusitada violencia el intento de montar una acampada contra el pago de la deuda en las proximidades de Recoletos. Las cargas policiales antes de acabar el acto pudieron poner en riesgo la seguridad de cientos de miles de personas que transitaban pacíficamente por la plaza de Colón y alrededores. Se instauró un auténtico “toque de queda” al dar un ultimátum a los manifestantes para que se disolvieran bajo la amenaza de cargar por ser la manifestación “ilegal” a partir de las 21:30 horas. Recientemente hemos leído que el gobierno ha prohibido el derecho de manifestación en Vigo ante la visita de Felipe de Borbón, para evitar que ese día los afectados por la estafa de las preferentes salieran a la calle. ¿Se pueden suspender los derechos constitucionales sin estar en un Estado de excepción? ¿A dónde podemos llegar todavía con Rajoy y Fernández Díaz?
  4. Grave error. El de los secretarios generales de CCOO y UGT que se reúnen con Rajoy y el presidente de la patronal  para acordar recuperar el diálogo social. Ni al que asó la manteca se le ocurre sacarse una foto con Rajoy en vísperas de una movilización apoyada por sus organizaciones. Aprueban, además, una nota conjunta de tres hojas (lo que indica mucha alevosía en la preparación de la reunión), en la que junto a una sarta de generalidades, se recoge parte del discurso del gobierno sobre el inicio de la recuperación (“los signos de cambio”) y se habla de negociar temas como la formación continua y de los salarios (hasta ahora devaluados) o de “dialogar” sobre la reforma fiscal. Ni una palabra de aquello que estrangula a los trabajadores: la reforma laboral, la de pensiones o el desmantelamiento de los servicios públicos. La foto en sí misma supone un balón de oxígeno para Rajoy, al que las encuestas le dan perdedor de las elecciones europeas. Con ella, con Cataluña, vendiendo la expectativa de una reforma fiscal, intentará recuperar votos el 25 de mayo. Por eso la pregunta a hacer es: ¿a qué juegan los dirigentes sindicales de CCOO y UGT? ¿Tan mal y tan condicionados están? Es vital la regeneración de los sindicatos, porque son más necesarios que nunca para los trabajadores, pero es dudoso que estas cúpulas sindicales lo puedan hacer. Estoy con los bomberos de Madrid de CCOO, esa foto no representa a los miles de militantes sindicales de CCOO y UGT que se están partiendo el pecho defendiendo a los trabajadores en sus centros de trabajo. Ni tampoco les hace ningún favor a los retratados. El 22-M hubo muchísimos trabajadores en la calle ¿estuvieron Toxo y Méndez? ¿Por qué no pueden aparecer los secretarios generales (y ex secretarios en el caso de CCOO) en una gigantesca manifestación, que apoyan a través de la Cumbre Social, para fundirse con el pueblo -que es justamente lo que necesitan, tal y como les recomendaban preocupadamente los  sindicatos alemanes– para no estar derrotados y volver a ser una oposición y una amenaza creíble a las fuerzas antilaborales?
  5. Urgencia política. Que los objetivos de la Primavera de la Dignidad tengan éxito dependerá de la continuidad de la lucha y de su carácter pacífico y masivo, de la unidad y del salto de escala al plano político. Porque la recuperación de derechos y libertades, si queremos que sea lo más rápida posible, habrá que conseguirla con la lucha y con las leyes de un gobierno progresista que desarmen las leyes reaccionarias anteriores. El 22-M los ciudadanos hemos respondido masivamente al llamamiento de salir a la calle por reivindicaciones justas. No tengo ninguna duda de que también responderían con entusiasmo a la llamada electoral para votar una lista unitaria. Y este es el salto de escala que se necesita. Esta debería ser la principal lección del 22 de Marzo. Hay tiempo para ello, el PP ni siquiera tiene designado su candidato. Y lo que nos jugamos es mucho más que vaya un puñado de diputados al parlamento de un proyecto europeo que no tiene ningún futuro mientras no se preocupe de las personas. Una derrota en las urnas del PP  deslegitimaría su política antisocial y de recortes, haría más difícil nuevas agresiones y se podría exigir el adelanto de elecciones generales. Ni más ni menos. La izquierda no puede seguir jugando a los equilibrios de sus aparatos, a priorizar la construcción orgánica de pequeñas organizaciones y todo ello trufado de narcisismos.

La política de pequeñas miras nunca estará a  la altura de las circunstancias históricas que necesita nuestro país.

Lo único cierto es que la situación social es de catástrofe y que así no podemos seguir. Quizá tenga que llegar el día en el que los ciudadanos, uno a uno, en silencio, a cara descubierta, arrostrando todas las consecuencias, se planten en silencio en las plazas del país hasta que un gobierno cada vez más ilegítimo dimita y convoque elecciones. Pero para ello tendría que haber una izquierda preparada para asumir su responsabilidad.

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