Creo que no hubo ningún exceso en la represión en el hospital Borda del viernes pasado que afectó a enfermeros, pacientes, periodistas y legisladores, sino que se cumplieron estrictas órdenes por parte del Ejecutivo porteño que tiene a cargo la Policía Metropolitana. Fue una minuciosa planificación. Ahora para colmo el gobierno de Macri no tiene ni la autoridad moral ni la decisión política para sancionar un exceso ni una falta de cumplimiento de protocolos.

 

 Trescientos efectivos pertrechados como para una guerra, con cascos, escudos, palos y escopetas, entre los elementos más visibles, indudablemente estaban destinados a otra cosa. El gobierno de Macri planificó deliberadamente el asalto. Esperó y encontró  una veta judicial, tal como los asaltantes esperan encontrar una puerta sin llave o una ventana que no cierra bien. Entonces el macrismo se filtró antes de que la veta se cerrara, intentando darle a su accionar una pátina de legalidad que obviamente no tiene.
La policía de Macri no tiene formación en perspectiva de derechos y por tanto en defensa de derechos humanos. Sus efectivos no están en condiciones de integrar una fuerza de seguridad. Por lo que resulta ineludible e impostergable su desarticulación y la fundación de una nueva policía, en el marco de un plan de seguridad que contemple, entre otras cosas, el real y efectivo control de la actividad policial por parte de los ciudadanos.
Los ciudadanos deben exigir intervenir en el diseño de las políticas de seguridad. Los foros desarrollados  desde el Ministerio de Seguridad de la Nación son un buen ejemplo del cual partir.
http://youtu.be/UT7GWPEszAw