Como todos los años el 22 de marzo se celebrará el Día Internacional del Agua, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 1993.

El agua es un elemento esencial para la vida, el desarrollo humano y el desarrollo económico, pero como sabemos se trata de un bien preciado cada vez más limitado.

El agua dulce es el denominador común de los desafíos más acuciantes de hoy en día, como salud, alimentos o energía.

Alerta de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó a la Argentina, Chile, México y Estados Unidos por contar con zonas de alto nivel de arsénico en el agua potable y en los alimentos, advirtiendo que su exposición prolongada es causa de cáncer y enfermedades en la piel, entre otros males para la salud.

Estudios regionales confirman que en algunos casos las operaciones mineras inadecuadas están contaminando las aguas subterráneas y elevando los niveles de arsénico en la vegetación.

Si bien, el arsénico es un componente natural que se encuentra en las aguas subterráneas en varios países, tiene efectos nocivos para la salud, además de que se lo asocia a enfermedades cardiovasculares, daños al sistema nervioso y diabetes.

Las personas quedan expuestas al arsénico al ingerir el agua y los alimentos contaminados, ya sea por la preparación o por la irrigación. Aunque también observó la OMS que se puede exponer al arsénico al fumar.

El arsénico (As) es uno de los elementos tóxicos más abundantes en la corteza terrestre. En nuestro país, alrededor de 4 millones de personas consumen agua con concentraciones de arsénico superiores a 10 μg/L (la abreviatura µg representa al microgramo).

Especialmente en Argentina, Chile y Perú, el problema se conoce desde hace décadas -con poca intervención de las autoridades para su resolución- y afecta principalmente a poblaciones pobres aisladas no conectadas a la red de agua potable.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) clasifica al arsénico dentro del grupo I por las evidencias clínicas de su acción carcinogénica.

Arsénico en Argentina

La presencia de arsénico en agua para consumo humano afecta potencialmente a millones de personas en América Latina. La Argentina ocupa uno de los lugares en el mundo con mayor número de población susceptible de sufrir efectos por la ingesta del elemento presente en el agua o en alimentos.

Un estudio previo en Argentina, elaborado por la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Instituto de Investigación de Ingeniería Ambiental de la Universidad de San Martín y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Buenos Aires, indica que en el momento de los registros se estaba presentando un problemas de “arsénico en el agua de bebida en Argentina” que estaba afectando a unas 4 millones de personas, destacando la incidencia de “hidroarsenicismo crónico regional endémico como enfermedad hídrica”.

El estudio demostró la presencia del arsénico en las aguas y los efectos tóxicos en el humano, especificando que “el problema del arsénico es desconocido a todo nivel de la región latinoamericana, a pesar de que hay varios grupos científicos que estudian el problema desde hace tiempo.

Datos obtenidos en los últimos tiempos han determinado contenidos de arsénico muy elevados en zonas pertenecientes a la llanura Chaco-Pampeana (más o menos 1 millón de km²), Puna y Cuyo, en las provincias de Córdoba, Chaco, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, San Luis, Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca y Jujuy; otras áreas en Río Negro y Neuquén están aún bajo investigación3. El contenido de arsénico en aguas subterráneas varía ampliamente, entre 4 y 5300 μg/L, con un valor medido extremo de 14.969 μg/L en Santiago del Estero. En algunos lugares, el 99% de las aguas subterráneas excede los 10 μg/As L (límite de tolerancia recomendado por la (OMS) y adoptado en 2007 por el Código Alimentario Argentino.

Según el informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable: «Epidemiología del Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) en la República Argentina», el 7% de la población del país habita en áreas con aguas arsenicales.

Conclusión

“Defendiendo el medio ambiente se evita el triunfo de la muerte y la destrucción”, como dijo recientemente el Papa Francisco.

Fuente OMS / AAPN