Para los lectores internacionales no es siempre fácil comprender las elecciones que tienen lugar en Italia y a menudo se las considera con una mezcla de ironía y asombro. Respecto de los comicios que se desarrollarán el 24 y 25 de febrero, conversamos con el Secretario General del Partido Humanista, Tony Manigrasso, quien aceptó gentilmente esta tarea no fácil. Buscamos poder describir este  fenómeno.

 

Tony, uno de los temas más debatidos en Italia es el de cambiar una ley electoral cuyo autor ha definido como  “una porquería”; a pesar de un largo debate, no se cambió la ley. ¿Puedes intentar describirla y explicarnos cómo la modificaría el Partido Humanista?

La ley electoral que elige al Parlamento Italiano (Cámara de Diputados y Senado de la República), llamada “Porcellum” considera la posibilidad de bloquear a los candidatos de las listas electorales: el elector no puede expresar, entre los candidatos de la lista, ninguna preferencia; esto permite a los partidos formar listas electorales definiendo anticipadamente quienes serán elegidos, o sea, las elecciones parlamentarias dependen completamente del ranking dentro de los partidos. Es la tercera vez que se usa este sistema, a pesar de que todos se oponen, pero nadie  ha querido modificarlo realmente.

El Partido Humanista, siempre ha estado por el sistema proporcional, único sistema que permite la representación de las minorías.

A pesar de ello, el reto es poder encontrar un sistema centrado en  la responsabilidad de los elegidos. Quienes resulten electos deben estar vinculados  a sus electores a través de mecanismos de democracia directa. La democracia representativa sobre la que se basa nuestra Constitución demuestra actualmente, y más a futuro, todas sus limitaciones.

¿Cuáles son las principales fuerzas que participan en estas elecciones? Puedes describirlas sintéticamente?

Para ser justos hay que hablar de todos, incluso de las fuerzas más pequeñas, pero seguramente no tenemos en esta entrevista el espacio para hacerlo. De todos modos, las principales corrientes de estas elecciones son la coalición de centro-izquierda al centro, la centro-derecha, el «Movimiento 5 Estrellas» y la «Revolución Civil».

La coalición de centro-izquierda está compuesta principalmente por el «Partido Democrático» y «Ecología Izquierda y Libertad», proponiendo a Bersani como Presidente del Consejo: es una coalición de izquierda, inclinada hacia los principios del neoliberalismo y las políticas del europeísmo financiero que ya todos sabemos cómo funcionan. De hecho, cuando hace unos años le tocó gobernar, no hizo nada sustancialmente diferente a la coalición de centro-derecha que le precedió.

La coalición de centro está compuesta principalmente por la «Unión Democrática de Centro» y de «Futuro y Libertad» y propone a Monti como Presidente del Consejo: es la coalición que mejor expresa las demandas de las finanzas internacionales especulativas.

El «Partido de la Libertad» de Berlusconi y la «Liga Norte», junto con otras listas menores forman la coalición de centro-derecha y, formalmente, no se sabe a quién propondrán como Presidente del Consejo (probablemente porque no hay acuerdo entre el mismo Berlusconi y la Liga Norte). Es sobre todo gracias a esta coalición, que gobernó durante gran parte de los últimos años, que la actual situación italiana es desastrosa.

El «Movimiento 5 Estrellas» es la novedad reciente y sus acuerdos están en constante crecimiento; tiene instancias indudablemente interesantes y algunas de sus propuestas son convergentes, al menos en apariencia, a las humanistas. Tal es el caso de la democracia directa. Sin embargo estamos extremadamente lejos respecto de otras, como sobre el tema de la inmigración. Personalmente, tengo serias dudas acerca de su organización, que es muy centralizada y poco transparente; todo está en manos de dos de sus líderes: el cómico Beppe Grillo y Roberto Casaleggio (muy reacio a exponerse en público) y gestionan su movimiento de manera contradictoria con sus propuestas, casi como si fuera una marca comercial que se debe proteger.

Ingroia, ex juez, candidato a Presidente del Consejo de la lista «Revolución Civil», reúne a su alrededor los pequeños partidos de izquierda («Verdes», «Refundación Comunista», «Partido de los Comunistas Italianos», «Italia de los Valores») que solos, casi con toda seguridad, no tendrían ninguna posibilidad de entrar en el Parlamento. Esta corriente, creada hace poco más de 3 meses para participar directamente en estas elecciones, está a la izquierda de la coalición del Partido Demócrata. Personalmente, creo que esta fuerza tiene algunos puntos convergentes con nuestras propuestas, pero la presencia de pequeños partidos tradicionales la hace «vieja», sobretodo en la forma de hacer política.

¿Qué cosa es probable que suceda después de las elecciones?

Lo más probable, pero no seguro, es que la coalición formada por PD y SEL obtengan más votos, pero no necesariamente los que son suficientes para gobernar. Un escenario posible es que las listas políticas que hoy figuran en bandos opuestos, mañana estén gobernando juntas. Una cosa es cierta: quien gane y gobierne, no va a cambiar ni una coma del proceso iniciado en 1992 con el Tratado de Maastricht  que está llevando a la ruina a la mayor parte de los países europeos. Sin embargo, como en este caso el escenario es muy impredecible debido a la presencia del M5S, tal vez se romperá un poco el equilibrio que se ha tenido últimamente.

¿Por qué el Partido Humanista no está presente y a qué convoca?

El Partido Humanista no está presente con su propia lista debido a las dificultades impuestas por las leyes, que no permiten ser candidato. Hicimos un intento para poder presentarnos: trabajamos el último año en la creación de una lista con otros sujetos que tenían programas convergentes con los nuestros, pero no tuvimos éxito debido a los recursos económicos que se necesitan para autenticar las firmas en toda Italia. En cualquier caso, el Partido Humanista no apoya ninguna lista en las próximas elecciones políticas, e invita a todo aquel que no se sienta representado a unirse en la construcción de un movimiento de  trabajadores, organizaciones de base, compartiendo la urgencia de las siguientes necesidades: en primer lugar democracia directa (como instrumento improrrogable que permita el vuelco de la organización política y social actuales), derechos humanos (en sus principios básicos y en sus matices), la reconstrucción del  estado de bienestar (incluyendo salud y educación, ambas públicas y al más alto nivel), la economía real, el apoyo a la industria y a las PYME, trabajo para todos, medio ambiente (su defensa y la activación de políticas de trabajo en esta área), el derecho a la vivienda, la defensa de los bienes comunes, activar la política monetaria para apoyar la solidaridad, la verificación de la responsabilidad política de los representantes elegidos y varias otras propuestas. Debemos volvernos a apropiar de nuestro futuro, con propuestas que no surjan del escepticismo y que apunten directamente a mejorar la vida real y cotidiana de las personas.