El 99% de la población

18.10.2011 - Madrid - Rafael de la Rubia

Digo *“nos”* hacen, no porque hable en nombre de nadie como hacen los políticos que se auto arrogan la representatividad permanente de la población, sino porque esta incertidumbre es tema frecuente en las conversaciones familiares, en el autobús, en el metro, entre los amigos o en el trabajo, y ahora también en la plaza pública. Y esto va mas allá, pues lo mismo sucede en otras plazas y ciudades.

Ahora estamos cayendo en cuenta de que también en otros países, e incluso en otros continentes a miles de kilómetros, como en Nueva York y 900 ciudades norteamericanas, por poner el último y más novedoso ejemplo. No importan la distancia ni la cultura. Creo que a estas alturas no sólo no nos sorprendería, sino que estamos esperando que la ola llegue a Rusia o China, porque en otros grandes como Brasil o India ya ha empezado.

Esta incertidumbre comienza también a llegar tímidamente a los medios de comunicación oficiales, que, aunque responden a las voces de sus amos, no pueden ya ocultar la evidencia de que algo muy importante está sucediendo.

Resumo: en todos estos ámbitos crece una incertidumbre y la pregunta que la define mejor y cada vez se repite con más frecuencia es

¿En manos de quien estamos?

Sólo algunos economistas fuera de los ámbitos oficiales venían alertando de que el modelo económico no era sostenible. El resto del rebaño de miles de expertos que asesoran a bancos, las entidades financieras -incluidas las tan famosas agencias de calificación- o los ministerios de economía con sus tropas de técnicos, todos fueron tomados por sorpresa por la quiebra del banco Lehman Brothers el 15 de setiembre de 2008. Desde entonces van de mal en peor.

En un primer momento quedaron en evidencia los economistas. ¿Cómo es posible que no pudieran predecir la situación? ¿Y qué decir de las agencias de calificación, que mantenían en la máxima calificación a esa entidad financiera y a varios otros de los bancos que con ella se vinieron abajo? Pero las responsabilidades se extienden también a los políticos, por haber empujado a una forma de resolver el problema que en realidad lo está empeorando aún más: están rescatando a los mismos que produjeron la crisis. Están siguiendo las indicaciones del FMI y del Banco Mundial, que ni alertaron de la crisis anterior ni la resolvieron.

Esto es así por una sencilla razón, porque todos son la misma cosa. Es decir, hay una ligazón entre el FMI-Banca Mundial-Agencias de calificación y Gobiernos que, aunque se nos presenten como cosas distintas, son lo mismo.

En este panorama el descrédito llega ya a los políticos que, al igual que los economistas, se sorprenden ahora de estos “brotes revolucionarios” o *“antisistema”* que se contagian por doquier. Los *“opinólogos”* han dicho de todo, *“perro flautas”* marginales, otros que era una conspiración de izquierdas que manipulaba a la juventud, o de unos jóvenes desocupados y rabiosos. Dijeron que todo iba a acabar en unas semanas más. Que si, que en algunas cosas tenían algo de razón pero que había que canalizar ese malestar por los cauces políticos que ya existen. Dijeron también que el 15M no aguantaba el verano… La prensa oficialista ha deformado, ninguneado, distorsionado y ha tratado de criminalizar a un movimiento que la historia se hará cargo de situar en su lugar.

Amigos, creo que aun hemos visto muy poco de lo que es este movimiento pues va mucho más allá de lo visto hasta ahora. Va más allá de los intereses por mejoras sociales y políticas, que seguro los tiene: va más allá porque también reclama otros intangibles, como son el *“nosotros”*, la compasión o la dignidad humanas. Como bien se decía en ese *“vamos lentos porque vamos lejos”*- donde ya se anticipaba que recorrería el mundo- . Pero esa frase también tenía otra acepción: vamos lejos, pues no sólo queremos bienestar económico, que lo queremos, sino que también queremos recuperar la dignidad de la existencia como seres humanos. Además, al descubrir el *“nosotros”* queremos que esto suceda en todos lados, sin que quede ningún pueblo excluido en todo el mundo. Este sentimiento es el que está de trasfondo y opera conectando los corazones de la gente buena en esta ola contagiosa que, no tengo duda, recorrerá todo el planeta.

Échense a temblar los políticos corruptos y mentiros, los especuladores, los manipuladores, los que alimentan los mercados especulativos, los que ven en todo negocio, aunque sea a costa de la dignidad humana; échense a temblar los violentos que fomentan la represión, el temor y la muerte por el mundo. Sus días de poder, de manipulación, de engaño y de violencia están llegando a su fin. Su tiempo de influencia nefasta se está acabando por suerte para toda la humanidad.

Somos muchos y cada día somos más. Quizás seamos el 99% de la población mundial.

Categorías: Europa, Internacional, Opiniones, Política

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