El Consejo Electoral Provisional de Haití anunció que postergará hasta la semana que viene la publicación de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Estaba previsto que los resultados se difundieran el jueves 31 de marzo, a 11 días de los comicios. El plazo era más que prudente dado el padrón electoral de 3,5 millones de votantes. Pero se ha quedado corto y eso permite suponer la magnitud de las irregularidades.

Debido a las anomalías y fraudes descubiertos en el centro de conteo de votos, el Concejo decidió aplazar esta fecha hasta el 4 de abril. Así lo comunicó Galliot Dorsinvil, presidente del cuerpo, ya que *“los problemas detectados obligaron a adoptar medidas de verificación más estrictas por lo que se ha retrasado el conteo”*.

Un cable de la Agencia *“Pulsar”* consigna que *“los dos candidatos que participaron del ballotage el pasado 20 de marzo, la conservadora Mirlande Manigat y el cantante popular Michel Martelly, salieron a declararse ganadores en la contienda electoral”* en una actitud a todas luces poco responsable.

La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM) expresaron su inquietud por la actitud de los equipos de campaña de los candidatos a la Presidencia y al Congreso de Haití de declararse ganadores. Estas manipulaciones pueden aumentar las tensiones ya existentes en la población y que se expresaron en la primera vuelta de los comicios. Los fraudes fueron, precisamente, los que obligaron a modificar el resultado que se había difundido inicialmente dejando afuera a Jude Celestín el candidato oficialista.

Es sabido que un clima de inestabilidad política puede favorecer los planes de la derecha sanguinaria de J.C. Duvalier cuya presencia ominosa se ha instalado en el país y ha confundido a algunos haitianos.

El retorno de Jean-Bertrand Aristide -primer presidente electo democráticamente en Haití- y posiblemente el político más popular en la actualidad, se concretó el 17 de marzo. Su regreso del exilio en Sudáfrica ha concluido y su presencia puede ser un factor de paz. Justo el platillo de la balanza opuesto al que ocupa J.C. Duvalier. Por cierto, si es que los Estados Unidos lo permiten.

Recordemos que cuando era presidente, Aristide no eligió irse sino que fue secuestrado -como Manuel *“Mel”* Zelaya en Honduras- y expulsado del gobierno por tropas militares norteamericanas que, vestidas con ropas civiles, lo condujeron a un avión y lo enviaron a Sudáfrica donde permaneció 7 años hasta obtener su pasaporte del actual gobierno de René García Preval

Al conocerse las noticias de su viaje inminente a Haití el propio presidente Obama intentó impedirlo -lo consignan cables de WikyLeaks- llamando al presidente sudafricano Jacob Zuma para expresar su *“profunda preocupación”* ante el posible regreso de Aristide.

Desde el aeropuerto y antes de ir a su casa en las afueras de Puerto Príncipe -la conservó durante su exilio- Aristide se dirigió a la población y jugando con las palabras dijo: *“El problema es la exclusión, y la solución es la inclusión. La exclusión de Fanmi Lavalas -su partido- es la exclusión de la mayoría. La exclusión de la mayoría significa que están excluyendo exactamente a la rama sobre la cual todos estamos sentados. El problema es la exclusión. La solución es incluir a todos los haitianos sin discriminación, porque todos somos personas”*.

Un punto de vista muy próximo al humanismo.
[http://spanish.news.cn/iberoamerica/2011-03/19/c_13786838.htm](http://spanish.news.cn/iberoamerica/2011-03/19/c_13786838.htm)