¿Qué piensa de la gestión actual en la Ciudad de Buenos Aires y cuál
considera que fue el mejor gobierno porteño desde el advenimiento de la
democracia?

La gestión de Mauricio Macri es la peor desde el advenimiento de la
democracia. Hay que remontarse a la intendencia del brigadier Osvaldo
Cacciatore para encontrar políticas del mismo sesgo ideológico. El actual
jefe de Gobierno remite al jefe comunal de la dictadura toda vez que adopta
criterios represivos para afrontar problemáticas de pobreza o cuando pone
al bacheo por encima de cuestiones elementales como la salud y la educación
públicas.
Por otra parte, también es cierto que las administraciones de gobiernos
progresistas han redundado en deficiencias que es necesario señalar. Esa es
la razón por la cual uno no puede decir que tal o cual gobierno fue el
mejor desde 1983. Cuando los porteños pudieron elegir por primera vez,
optaron mayoritariamente por Fernando De la Rúa, luego fue el turno de
Aníbal Ibarra y Jorge Telerman y, finalmente, las urnas ungieron como
titular del Ejecutivo local a Macri en 2007.
Nosotros nos proponemos recuperar la ciudad por eso. Porque ni la derecha
ni el progresismo le cambiaron la vida a los vecinos. Creo que hay que
empezar a pensar que el gobierno que surja de los próximos comicios tiene
que transformar el distrito en un lugar justo. Hay recursos para eso y
nosotros tenemos el coraje cívico y la voluntad política para lograrlo.

¿Cómo evalúa el tratamiento de la educación por parte del oficialismo
porteño?

El macrismo es deplorable en materia educativa. Privilegia la educación
privada por encima de la pública. Subsidia de forma millonaria a escuelas
que cobran cuotas por encima de los mil pesos, mientras faltan 6 mil
vacantes en el nivel inicial y los techos de las escuelas públicas se
vienen abajo.
Encima, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, se zambulle a la
discusión sobre la calidad educativa diciendo que atará las mejoras
salariales a los docentes según los cursos de capacitación que hagan o no.
Bajo esa perspectiva, la formación de los maestros deja de ser un derecho
de los trabajadores de la educación para perfeccionarse en su vocación y se
transforma en un argumento liberal para no aumentar los sueldos de aquellos
que trabajan en aulas durante los tres turnos para llegar a fin de mes.

De acuerdo a la crisis habitacional que existe actualmente en la
ciudad, ¿cuál es su opinión sobre el funcionamiento del Instituto de la
Vivienda de la Ciudad?

El IVC está paralizado. Incluso, el Pro redujo el presupuesto de esa
repartición. Al parecer el macrismo quiere una ciudad con megaproyectos
inmobiliarios con unidades pequeñas, un distrito dormitorio para
profesionales y estudiantes, un territorio donde el mercado se encargue de
desplazar a las familias pobres del otro lado de la Avenida General Paz.

¿Cuál cree que es el verdadero objetivo de la Policía Metropolitana?

El verdadero objetivo de la Policía Metropolitana había sido la represión.
Pero tuvieron que maquillarla de forma marketinera, al estilo Jaime Durán
Barba, porque las organizaciones sociales, políticas y sindicales pusimos
el grito en el cielo cuando trascendió que estaban montando una pequeña
central de inteligencia que perseguía docentes y opositores políticos.
La ley que creó a la PM establece que se trata de una fuerza de proximidad
con el vecino pero Macri y el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro,
insisten con formar a sus agentes con una lógica propia de gobiernos
dictatoriales. Es inadmisible que el Pro trate de justificar la necesidad
de enviar a sus uniformados a la ILEA, que se especializa en
antiterrorismo, cuando lo que allí se enseña no entra en las competencias
de esa policía.

¿Cuáles son, para usted, las deudas del macrismo?

Lisa y llanamente, las políticas públicas en derechos sociales. El macrismo
es una rotunda involución en salud, educación y vivienda.

¿Cómo considera que administra la derecha el uso del espacio público y
cuál es, para su partido, la utilización que debería hacerse?

Es característico de la derecha limitar el uso del espacio público para
usufructo de los grupos económicos concentrados. Es una cuestión de clase.
Pero en los últimos años, los gobiernos reaccionarios han incorporado a su
discurso la idea de que el espacio público es de todos y que, entonces, los
que menos tienen no pueden coparlo para protestar por aquello que les
falta. La pregunta sería dónde manifiestan y peticionan lo que no tienen,
cuando justamente la calle y las plazas son el último reaseguro de los que
viven con lo mínimo o, incluso, sin las necesidades básicas satisfechas.
En consecuencia, creemos que el espacio público no puede ser considerado un
lugar de circulación de mercancías nada más sino también, y principalmente,
como un espacio para el encuentro y la celebración de actividades que no
tengan que ver con transacciones comerciales.

¿Qué opina sobre la actualidad de la salud pública?

Es un desastre. El Pro hizo agua en materia hospitalaria. Faltan insumos,
hay barrios cuyos centros de salud casi no funcionan y el proyecto más
rimbombante que se les ocurrió fue unificar en un sólo terreno nosocomios
de especialidades diferentes para liberar lotes públicos y ponerlos a
consideración del mercado inmobiliario.

¿Cuál debe ser el papel de la oposición con respecto a los casos de
espionaje?

La oposición al Pro en la Ciudad ya recomendó que el jefe de Gobierno diera
un paso al costado mientras durara su procesamiento. Tenemos un jefe
comunal procesado en una causa por escuchas que, sin vergüenza, quiere
postularse para la Presidencia. Es, por lo menos, una vergüenza.
Por otra parte, Macri se salvó del juicio político porque tiene una primera
minoría numerosa en la Legislatura que lograría transformar esa instancia
en un juicio político express que le lavara la cara. Nosotros no quisimos
ser cómplices de esa estrategia cuando, en una conferencia de prensa, pidió
que se lo enjuiciara. El quería que la política lo absolviera pero eso es
tarea de la Justicia. Es en los tribunales donde Macri tiene que probar su
inocencia, si es que la tiene, y es en la arena política donde nosotros
señalamos que tiene responsabilidades políticas por contratar en el
Ministerio de Educación un espía y designar al frente de la PM a Jorge
«Fino» Palacios.

¿Cuál es su opinión respecto al presupuesto 2011?

Si no se corrigen las partidas, va a fracasar. Hay que aumentar los fondos
para las políticas públicas y la infraestructura social.

¿En qué está trabajando su partido con miras a las próximas elecciones?

Queremos poner a la ciudad en sintonía con el Gobierno nacional. Por la
mezquindad política de Macri, los vecinos de la Ciudad sólo viven los
beneficios del modelo nacional de manera indirecta. Un ejemplo concreto:
las viviendas que se están inaugurando obedecen a planes nacionales y, aún
después del conflicto en el Parque Indoamericano, Mauricio Macri sigue
haciendo la plancha y no movió un ladrillo para los sectores populares.
Desde el kirchnerismo creemos que estamos en condiciones de tomar las
riendas del distrito e instaurar el proyecto redistributivo y la
recuperación de derechos conculcados que se inició en 2003 con Néstor
Kirchner y ahora continúa bajo el mando de Cristina Fernández.