Por Axel Milanés

Casi terminando el día de ayer, más de 30 trovadores de todo el país estábamos realizando en mi ciudad el festival de trova «Carlos Puebla» cuando recibimos la noticia del fallecimiento de Fidel más o menos un par de horas antes.

En honor a lo que él significa para nosotros, el silencio fue inmediato. Suspendimos con respeto el recital de anoche. Aparecieron las primeras y diversas reacciones, derivando luego en conversaciones y reflexiones más amplias. En las caras de mis amigos, los expertos en hacer chistes sobre Fidel o los más críticos, había tristeza. En los ojos de muchas personas había lágrimas.

En los días que vienen, se sabrá mejor quien era y seguirá siendo Fidel para nosotros. El mundo podrá ver como esa etiqueta de «dictador aferrado al poder» ha sido una gran mentira. Se sabrá que lo aceptamos siempre como líder auténtico porque sencillamente se lo ganó hasta el último día de su vida, porque supo estar en nuestros corazones con su propio corazón, su pensamiento, sus palabras y sobre todo sus acciones.

En toda la historia de la humanidad Fidel ha sido el único líder que alfabetizó a todo su pueblo. Con ayuda del pueblo, por supuesto.

En toda la historia de la humanidad Fidel ha sido el único líder que junto a su pueblo instaló la medicina gratuita para todos, desde la prevención hasta los niveles más complejos de intervención médica y eliminó la medicina privada, el lucro a costa de las enfermedades de otros. Porque sencillamente la salud de las personas no puede ser un negocio.

Y como si fuera poco ayudó a alfabetizar y a curar en otros pueblos.

Lo mismo se puede decir del deporte, la cultura, la asistencia social, la ciencia, la tecnología y todo el conocimiento posible al servicio de la vida y de todas las vidas.

De todas las vidas, aún en un país económica y materialmente pobre como el nuestro. Subdesarrollado pero digno porque todo el mundo vale aquí en Cuba, porque no hay excluidos, porque nadie muere aquí por hambre o por desamparo. Porque el ser humano está por encima de todas las cosas.

Eso nos enseñó Fidel, la HUMANIDAD y la SOLIDARIDAD.

Con esos principios somos los cubanos, dentro y fuera de Cuba. Con esos principios hemos resistido, luchado y creado. Y lo seguiremos haciendo, sin pausa y sin miedo.

Como pueblo, como patria, tenemos una pérdida y un dolor. Pero también tenemos claro lo que hay que hacer en estos días y en nuestro camino hacia el futuro. Tenemos el ejemplo del hombre que, solo por ley de la naturaleza, ya no está físicamente entre nosotros. Nos tenemos a nosotros mismos y a nuestros hermanos en otros pueblos, en otras patrias.

Si inmediatamente se determina un duelo silencioso, haremos silencio en Cuba. Pero si se decide homenajear a nuestro comandante con las expresiones culturales del pueblo cubano, 30 trovadores en una ciudad sabremos cómo convertir un festival de trova y nuestras canciones en una ofrenda de cariño.

Gracias Fidel

 

El artículo original se puede leer aquí