A causa de la crisis los Bancos de Alimentos se conocen por su labor de reparto a los más necesitados, pero su primer propósito era evitar el despilfarro de comida.

En algunos países existen empresas que cobran por recoger los alimentos que los supermercados van a tirar, pero aquí “ni se lo plantean”.

Por Paola Fernández para eldiarionorte.es

Los Bancos de Alimentos son grandes conocidos de la sociedad actual por la labor de reparto de alimentos que realizan. Sin embargo, estas asociaciones sin ánimo lucro comenzaron su andadura con un propósito algo diferente. De hecho, el vicepresidente del Banco de Alimentos de Gipuzkoa, José Manuel Pineda, recuerda que en los estatutos están constituidos como Asociación Contra el Despilafarro de Alimentos y así consta también en la furgoneta del Banco de Alimentos de Bizkaia. Sin embargo, a causa de la crisis y del gran aumento de actividad de esta organización la gente “nos conoce más por la labor de recogida y de reparto de alimentos”.

Pineda ha intervenido en el Curso de Verano de la UPV/EHU ‘La agricultura familiar ante el despilfarro de alimentos’ en donde ha explicado la labor que hace el Banco de Alimentos en esta área. Incluso ha incidido en que la mitad del presupuesto del Banco lo reciben desde el departamento de Medio Ambiente de la Diputación de Gipuzkoa y no desde Asuntos Sociales, “como muchos piensan”. Así, han explicado que tienen tres maneras de recibir alimentos, por la vía de los Fondos de la Unión Europea, por el Programa normal de recogida a través de donaciones o campañas, y finalmente por el Programa que en Gipuzkoa se denomina ‘Último minuto’. Este programa se lleva a cabo en todos los Bancos de Alimentos de Euskadi y se trata de recoger los alimentos perecederos que los supermercados van a tirar porque falta poco para caducar o están golpeados, pero se pueden consumir. Según señalan desde los Bancos de las tres provincias vascas, es de donde recogen la mayoría de los alimentos que se reparten a los más necesitados durante el año.

En Gipuzkoa este programa comenzó gracias a la iniciativa de varios estudiantes de la Universidad de Mondragón, quienes habían visto que en Bolonia (Italia) se recogían alimentos perecederos de última hora del día en los supermercados y se repartían al día siguiente. Así, el proyecto piloto consiguió recaudar en dos hipermercados durante 4 meses 22.000 kilos de alimentos. Y tras el satisfactorio resultado la Diputación le propuso al Banco de Gipuzkoa poner en marcha este programa de forma indefinida. Pineda asegura que esta iniciativa existe en otras muchas partes del mundo con el nombre ‘Last Minute Market’ e incluso en algunos lugares los supermercados pagan porque alguien vaya a recogerles la “basura” y la clasifique. Sin embargo, cree que aquí eso “ni se lo plantean”.

Voluntarios

El vicepresidente del Banco de Alimentos de Gipuzkoa ha recordado que esta asociación trabaja con voluntariado y julio es el peor mes, ya que “la mayoría somos abuelos y entre que los niños están de vacaciones y los padres tienen que trabajar, hay días en los que estamos muy poca gente”. De hecho, apunta que “no recoger más, porque no tienen medios”, pero todavía “hay mucha comida que se desperdicia y que se puede consumir”.

En torno al aumento del número de personas que se acercan a sus centros como consecuencia de la crisis, Pinedo señala que han pasado de “ser un grupo de aficionados, a ser prácticamente una empresa con problemas de todo tipo”. “Esto nos desborda”, concluye.